1101, 2016

Atracadores

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Atracador“El gobierno, al igual que un atracador, nos dice: tu dinero o tu vida. Y la mayoría de los impuestos son pagados bajo la amenaza de esa coacción.

Pero el atracador al menos toma sobre sí la responsabilidad, peligro y delito de su propio acto. No pretende tener ningún derecho sobre ti, ni tiene la impudicia de presentarse como un protector.

El atracador, una vez que te ha quitado tu dinero, te deja en paz y no te va siguiendo intentando convencerte de que es tu soberano y que tiene el deber de protegerte” (Lysander Spooner)

1001, 2016

¿Qué es lo que aterrorizaba al maestro del suspense?

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Hitchcock_terrorIncluso el maestro del suspense, que mantuvo durante décadas en vilo e incluso aterrorizadas a millones de personas en todo el mundo, tenía claro lo que realmente le provocaba el más profundo de los miedos: la policía. Hasta tal punto que no cogía nunca el coche para evitar que le parasen aunque sólo fuera para multarle.

Que un hombre blanco y bien posicionado, en los Estados Unidos de 1966, afirmase esto en público realmente resultó ser algo inaudito. Precisamente una persona como Hitchcock era quien menos debía preocuparse por la policía, ya que especialmente en aquella época a quien se criminalizaba casi de forma automática era a personas de raza negra o de clases bajas. Algo que, desgraciadamente, todavía ocurre hoy.

Y, aún a pesar del privilegio que le otorgaba su condición, eso no fue impedimento para que comprendiera el peligro que conlleva el hecho de que el monopolio del uso de la fuerza se concentre exclusivamente en la policía. Esa capacidad potencial de utilización de la fuerza, casi con total impunidad, es tan desproporcionada que sólo imaginar que pueda ser aprovechada por personas déspotas y violentas, no es de extrañar que nos evoque la peor de las pesadillas.

En el siguiente vídeo podéis ver la entrevista completa, y pinchando aquí iréis al punto exacto en el que se extrae la cita que vemos en la imagen de arriba:

801, 2016

¿Y si tuviéramos que empezar de cero?

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El_señor_de_las_moscas«Las gentes se robarían y matarían unos a otros si no hubiera gobierno ni ley», piensan algunos. Pero, realmente, ¿por qué harían algo así?

Supón que tú, yo y muchos otros, hemos sufrido un naufragio y nos encontramos en una isla rica en toda clase de frutos. Por supuesto, tenemos que ponernos a trabajar para recoger el alimento.

Supón ahora que, de repente, uno de nosotros declara que todo le pertenece y que nadie podría tener un solo bocado a no ser que primero pagase tributo por él. Nos indignaríamos, ¿no es verdad? Pero también nos reiríamos de sus pretensiones. Si intentara hacer problema sobre ese asunto, tal vez lo arrojaríamos al mar, y le estaría bien merecido, ¿no es así?

Supón además que, pasado el tiempo, nosotros mismos y nuestros antepasados hayamos cultivado la isla y la hayamos abastecido de todo lo que se necesita para la vida y la comodidad, y llegara desde el mar alguien que pretendiera que todo es suyo. ¿Qué diríamos? Ni siquiera haríamos caso de él, ¿no es así? Como mucho le diríamos que podríamos compartir con él si se uniera a nuestro trabajo.

Pero supón que insiste en su propiedad y que saca un trozo de papel y dice que eso prueba que todo le pertenece… Le diríamos que está loco y nos iríamos a nuestros asuntos.

represión-brasil-indigenas-kayapoPero, ¿y si tuviera un gobierno que lo respaldara en sus pretensiones? Sin duda, apelaría a él para la protección de «sus derechos» y el gobierno enviaría a la policía y a los soldados, que nos expropiarían, que nos desahuciarían y que pondrían «en posesión al propietario legal».

Esa, amigo, es la función del gobierno; esa es la razón por la que existe el gobierno y lo que está haciendo constantemente.

Ahora bien, ¿sigues pensando que sin esa cosa llamada gobierno nos robaríamos y nos mataríamos mutuamente?

¿No es más bien verdad que con el gobierno ya robamos y matamos? Porque el gobierno no nos asegura en nuestras posesiones justas, sino que, por el contrario, nos las arrebata para el beneficio de aquellos que no tienen derecho sobre ellas.

Si te despertaras mañana y supieras que ya no hay gobierno, ¿sería tu primer pensamiento lanzarte a la calle y matar a […]

1511, 2015

Estamos indefensos

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atentados_ParisSi hay algo que están evidenciando los brutales atentados ocurridos estos últimos años en el mundo occidental, es la enorme indefensión en la que vivimos sumidas las poblaciones modernas. Cuando alguien decide hacer daño a una población civil cualquiera, en la práctica dicha población se divide arbitrariamente en: víctimas, que son las personas que sufren daños y pérdidas de forma directa; o en potenciales víctimas, conciudadanos y personas que de alguna forma se sienten cercanas o relativamente identificadas por cercanía con las víctimas, y cuya máxima capacidad de respuesta se limita a mostrar solidaridad con las víctimas.

Esta solidaridad en muy pocos casos se expresará de forma efectiva con apoyo y atención directos, y mayoritariamente, como ya estamos siendo testigos estos días, se manifestará mediante algún tipo de demostración simbólica. Pero hay algo que sí comparten en común tanto las víctimas como las potenciales víctimas y que, al final, es lo que se queda: un sentimiento generalizado de absoluta indefensión y de miedo.

Y no es de extrañar que éste sea el sentimiento más extendido, ya que toda la capacidad de defensa de la población civil ante cualquier tipo de ataque es competencia exclusiva de las fuerzas de seguridad y de los hombres de estado. Sólo el estado puede decidir y actuar al respecto. Pero, a tenor de la evolución que hemos podido observar en materia de defensa y antiterrorismo en los últimos años, está quedando suficientemente claro que, por más protocolos de seguridad que se implementen, por más control en las fronteras que se lleven a cabo, y por más especialización de las fuerzas especiales y militares que se haga efectiva, los estados siguen siendo incapaces de evitar que sucedan ataques de esta magnitud. poblacion_huyendo Nos prometen respuestas contundentes contra los responsables de los ataques, así como diversas ayudas y consolaciones para las personas que han sufrido pérdidas irreparables. Nos piden, por todo esto, que confiemos nuevamente nuestra seguridad en ellos, cediendo incluso alguna más de nuestras libertades si fuera necesario.

Pero la verdad es que no están siendo capaces de impedir que estos ataques y pérdidas sigan sucediendo. Y una vez que suceden nos encontramos completamente vendidos, limitados como mucho a tratar de huir, ya que defendernos a nosotros mismos no es una de las facultades que […]

107, 2015

Lo que sí podemos hacer con la Ley Mordaza

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Ley_Mordaza_MultaMucho se ha escrito ya, analizado, debatido, enumerado y también difundido, acerca de todo lo que NO podremos hacer a partir de la entrada en vigor de la Ley Mordaza este 1 de Julio. Nos podemos hacer una idea bastante clara de lo que va a suponer para buena parte del activismo. Sin embargo, y por desgracia, muy poco estamos hablando sobre todo aquello que SÍ podríamos hacer aún a pesar de la aplicación de dicha ley retrógrada y fascista. Conste que, con esto, no pretendo en absoluto plantear que asumamos, sin más, una actitud conformista o buenrollista. La inminente, llamémosla, Ley Mierdaza supone una nueva agresión intolerable que se suma a toda la serie de medidas de control ciudadano que llevan implantándose, mermando derechos y libertades civiles de forma constante y progresiva bajo toda clase de gobiernos, desde el inicio de la democracia.

Tampoco voy a hacer ninguna especie de compendio con todas aquellas actividades o acciones que sí podemos hacer aún con la implantación de esta nueva ley. El motivo es que resultaría ser un listado, sin duda alguna, interminable y en constante evolución. Más bien, la intención que hay detrás de este escrito es invitar a quienes lo compartáis a cambiar el chip sobre la forma de encarar la implantación de la susodicha ley.ley-mordaza-seguridad-ciudadana Cuando hablamos con tanta insistencia sobre todo aquello que NO podremos hacer, lo que estamos haciendo realmente es otorgar un protagonismo excesivo a los responsables de la prohibición, dando una mayor importancia aún si cabe a su poder y su capacidad de influencia sobre el imaginario colectivo. Y esto, posiblemente, nos está resultando contraproducente.

Ahora bien, si cambiamos el foco de atención y reflexionamos sobre aquellas cosas que sí podríamos hacer, o continuar haciendo, y sobre cuáles podrían ser más eficientes para el activismo que desarrollamos, lo que estamos haciendo es ponernos a nosotros mismos también como protagonistas, y ya no tanto como simples figurantes o extras limitados a hacer algo de bulto a merced de los designios de quien controla el escenario. Nos situamos a nosotros mismos en el tablero, permitiéndonos desarrollar la capacidad de tomar posiciones en él y plantearnos posibles estrategias y movimientos de un modo proactivo, y no meramente contestatario o reactivo.

Lanzo, por tanto, esta invitación para que empecemos a pensar sobre cómo poder seguir desarrollando nuestra actividad aún a pesar de los nuevos obstáculos, para que nos planteemos si nos pudiera interesar o no cambiar […]

2303, 2015

Cuando la dignidad se marcha

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En la noche del 21 de Marzo, tras “las Marchas por la Dignidad” (que, como antaño, recorrieron Madrid de punta a punta), a quienes les pegaron las palizas, a quienes acorralaron y golpearon brutalmente con odio y ensañamiento, a quienes rompieron sus cuerpos, fue a nuestros hijos. Fue a ellos, a los que dejaron ahí tendidos y magullados en el suelo, a los nuestros. Ellos, pisoteados y abandonados como deshechos en un callejón, no son más que la juventud que viene detrás de cada uno de nosotros. La juventud que quedó cuando la dignidad adulta ya se había marchado.

Brutalidad Policial 21M
Y es que no hay dignidad en quien mira hacia otro lado mientras esto sucede, ni tampoco en quien lo acepta con normalidad, ni en quien no se siente identificado y profundamente dolido. No hay dignidad en quien trata de justificar estas agresiones, ni tampoco la hay en quien ve en nuestros jóvenes una clase diferente o unos simples alborotadores incívicos a los que dejar indefensos.

No hay dignidad en quien culpa a nuestros jóvenes, justificando su tortura. No hay dignidad en quien no entiende que son las personas que vienen detrás nuestro, a quienes les estamos dejando el mundo a nuestro paso tal y como se lo dejamos. No hay dignidad en ninguna de las personas que piensen así, por mucho que antes hubieran marchado con la cabeza bien alta por las calles de Madrid bajo una bandera cualquiera.