2306, 2015

Los niños de 3 años saben de política más que tú

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recreoSe aprende muchísimo observando el comportamiento social que se desarrolla a través del juego, de forma natural y espontánea, entre los niños más pequeños. Si bien es cierto que ante alguna situación de conflicto, éstos recurren ocasionalmente a las estrategias que puedan haber observado de los adultos con los que conviven, por norma general los niños tienden a considerarse entre ellos como pares, o iguales, lo que les lleva a desarrollar sus propias dinámicas, pactos y normas al margen de las regulaciones del mundo adulto. Digamos que elaboran un comportamiento social desde la intuición que aún no está excesivamente contaminado por las costumbres ni por la moral del mundo adulto que les rodea. Y el resultado de esta observación, sin duda, siempre es interesante.

Al salir a pasear con mi hijo, cuando éste se encuentra con algún grupo de amigos o cuando se forma espontáneamente algún otro grupo de juego, observo que se produce siempre un tiempo de pactos previo a su inicio. Nadie les ha enseñado a hacerlo, pero saben que sin una serie de reglas pactadas, no habrá entendimiento durante el desarrollo del juego, y éste no será tan divertido ni aportará el esencial elemento motivador de lo común, es decir, de saber y dar por hecho que existe un acuerdo y un entendimiento mutuo. Y es que, cuando uno no tiene que preocuparse continuamente de hacerse entender, entonces disfruta mucho más del juego.

construccion social juegoEn el fondo, la política consiste en eso, en construir entornos sociales favorables a la convivencia, que permitan el desarrollo pleno de las personas implicadas y que favorezcan la resolución de problemas. De la misma forma que, a través del juego, los niños construyen marcos de interacción en los que desarrollar su imaginación y su disfrute, y en los que puedan resolver fácilmente conflictos que pudieran impedir ese desarrollo.

Pues bien, en ese momento de pactos previos al juego, que equivaldría a la construcción comunitaria de unas normas de convivencia, los niños van aportando diferentes propuestas. En una incesante lluvia de ideas, cada uno va aportando un leit-motiv, un escenario imaginario, una serie de roles, unas funciones por cada rol, condiciones  de ganador o perdedor, e incluso algunas prohibiciones. Y, mientras van exponiendo, al mismo tiempo van negociando. Por supuesto, a esto tampoco les ha enseñado nadie. De hecho, en cada negociación surgen diferentes dinámicas, diferentes escenarios, […]

2110, 2014

Activismo en la red

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Hace exactamente diez meses estrené este blog. Y, para ser justo, debo mencionar expresamente que ocurrió así, y en aquel momento, gracias a la inestimable conversación mantenida con maese Juanjo. Hoy me apetecía hacer una pequeña retrospectiva Juanjosobre el proceso que ha supuesto para mí abrir este espacio, que ya ha cogido algo de cuerpo (aunque prácticamente acaba de nacer), para tratar de dar cierto sentido tanto a su enorme utilidad como también al desarrollo que ha ido adquiriendo en relación al activismo que desde hace años venía desarrollando.

No voy a analizar la cantidad de posibles prácticas de activismo, ni la cantidad de perfiles de activistas, que existen. Para este repaso, bastará con centrarnos en el hecho de que, el que más o el que menos, desarrolla parte de su actividad en la red. Y que la forma en que se emplea dicha actividad sí que determina si ésta acaba siendo más o menos productiva para el activismo que se pretenda desarrollar. Tal y como comencé a relatar al estreno de este blog, el activismo exige de una serie de actos o acciones que habrán de producir un cambio en una dirección concreta, por lo que no será suficiente con sólo generar inercias o movimientos sin más, sino que éstos tendrán que ser intencionados y además deberán generar algún cambio en el sentido deseado.

En este aspecto, después de un par de años de convulso activismo y numerosas manifestaciones que resultaron ser tan grandes como efímeras, pero que también me permitieron poder a conocer a personas muy válidas e influyentes para mí, comprobé que dicha actividad se organizaba y giraba principalmente en torno a masificadas, desorganizadas y poco prácticas redes sociales que hacían un flaco favor a la pretendida intención transformadora de aquellos grandes movimientos.

Fueron varios los peligros que advertí de las redes sociales: como la cantidad de información con la que era bombardeado a diario, en extremo caótica y absorvente; una creciente amalgama de cientos de propuestas inabarcables; una insalvable endogamia; y la tendencia homogeneizante derivada de la pasiva cultura de la adhesión, entre muchos otros peligros y obstáculos que detallé en su momentoSayonara FacebookEfectivamente, comprobé que no se puede estar en todo y que no todo valía. Que no todo valía ni para mí, […]

3103, 2014

Escapar de las redes sociales

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Es una auténtica pena observar cómo cientos de creaciones, pensamientos, informaciones, inquietudes, opiniones y debates tremendamente valiosos que disfrutamos cada día a través de nuestros contactos en las redes sociales, están en realidad limitados a expandirse dentro de pequeños círculos en mayor o menor grado cerrados. Aunque muchas personas tengamos la suerte de poder disfrutar y aprender de las otras personas con las que nos relacionamos, ¿no habéis pensado nunca cuántas otras aportaciones nos estaremos perdiendo por no poder acceder de ninguna manera a esos otros círculos cerradosFacebook Centraliza Contenidos con los que no hemos tenido la casualidad de generar algún contacto? De la misma forma, son muchas las personas que no pueden ni podrán acceder a nuestras aportaciones, ni opinar, ni corregir, ni añadir, ni debatir con nosotros por no pertenecer a nuestra red de contactos personales, aunque en realidad compartan nuestras mismas inquietudes.

¿Cuánto más útiles serían todos nuestros pensamientos u opiniones si pudieran estar disponibles para cualquier persona, en cualquier parte del mundo, en lugar de estar accesibles tan sólo a un reducido número de personas? ¿Cuánto más enriquecedores podrían ser los debates generados a raíz de nuestras publicaciones si en ellos cualquier persona del mundo pudiera intervenir, aportar, corregir, desmentir o añadir información, en lugar de sólo poder hacerlo las personas que ya formen parte de nuestro círculo social? ¿Cuánto más podría evolucionar el intercambio y la generación de conocimiento e información abriéndolos a la red en general, en lugar de forzarlos a dar vueltas sobre sí mismos dentro del mismo espacio?

Esto es un mal inherente a las redes sociales centralizadas, como Facebook, que no sólo acaparan y concentran una cantidad ingente de información y de poder, sino que además suponen una gran limitación para la expansión del conocimiento entre nosotros, un tremendo control sobre la información que generamos, y un fuerte condicionamiento tanto en la forma en la que podemos generar contenidos como en la forma de relacionarnos para compartirlos. Todos estos factores devienen inevitablemente en un bloqueo insalvable que impide la natural evolución y propagación del conocimiento, y que debiera ser decisivo a la hora de reconsiderar la continuación de su uso. Pero actualmente son tantas las personas de nuestro entorno que utilizan las redes sociales que alejarnos de estas plataformas […]

701, 2014

Haciendo real la utopía

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utopia

Ante la cuestión planteada de forma recurrente desde el activismo sobre por qué las poblaciones occidentales están tan inmovilizadas en proporción a la cantidad y gravedad de las agresiones que se están sufriendo, existe una explicación muy extendida que es en la que se basa la Doctrina del Shock de Naomi Klein: el miedo. El miedo que todo lo paraliza. Esto ha hecho creer a movimientos sociales y activistas que la principal herramienta empleada por las estructuras de poder para mantenerse y extenderse ha sido siempre el miedo, lo que como consecuencia ha centrado todos los esfuerzos activistas prioritariamente en combatirlo. Pero muchas de las personas que lean esto, y que estén relacionadas en mayor o menor medida con el activismo,Ciudad de Zombies coincidirán conmigo en que más que miedo con lo que nos hemos cruzado es con multitudes sumidas en la desgana y la apatía.

Esto me ha llevado a pensar que lo que realmente paraliza a las masas no es el miedo. Lo que ha sucedido, quizá, es que a través de las diversas dinámicas de poder que se han ido desarrollando en las últimas décadas hemos ido cediendo progresivamente el control sobre distintas parcelas de nuestras vidas, hasta el punto de llegar a delegar incluso la gestión de nuestras propias esperanzas y, con ellas, también de nuestras motivaciones. Por supuesto, esto no es culpa exclusiva de un determinado poder coactivo, ya que (independientemente de las posibles estructuras de poder, sus oscuras motivaciones, estrategias, conspiraciones, etc…) en última instancia hemos sido nosotros los que hemos ido cediéndolas alegremente, asumiendo sin apenas resistencia las reglas que se iban estableciendo. De esa pérdida casi absoluta y generalizada de control sobre nuestra esperanza viene la facilidad con que veamos a millones de personas agarrándose desesperadamente a un clavo ardiendo, aceptando condiciones miserables de vida tan sólo a cambio de la promesa de un puñado de migajas, y con más fuerza cuanto peor es la situación en que se encuentren (esto explicaría además por qué la clase media ha tenido más facilidad históricamente para rebelarse)Ricos y pobres. El miedo, que por supuesto también […]