2510, 2016

El derecho a ser responsables

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marioneta_humanaEl único derecho que no puede ser asistido es el derecho natural a no ser gobernado. Ninguna persona nace para ser sometida por otra.

Y, aunque es cierto que existen personas (lamentablemente muchas) que voluntariamente deciden someterse y entregarse al mandato de un gobierno, si no queremos ser dirigidos por nadie no tendremos más remedio que asumir por nosotros mismos el compromiso de darle forma a nuestra propia vida.

Es por ello que sólo a través de la puesta en práctica de este derecho es como se forman personas y comunidades enteramente responsables. Pues ser responsable no consiste en cumplir normas ajenas. Cumplir las normas que dictan otras personas sin más, sólo significa ser obediente, e implica cesión de la voluntad propia. Sin embargo, ser responsable consiste en adquirir la capacidad de elaborar esas normas de convivencia, pactándolas voluntariamente con quien nos relacionemos y sin pretensión de imponerlas a terceras personas (pues en tal caso impediríamos que esas personas pudieran aprender igualmente a ser responsables).

¿Puede haber, por tanto, mayor ejercicio de responsabilidad que confiar a priori en todas las personas? Permitiéndoles así desarrollarse y relacionarse con la máxima libertad posible, en lugar de imponerles condiciones bajo la suposición de que son incapaces de ser responsables.banksy_graffiti La propia existencia de un gobierno que legisle unas normas sobre todas las demás personas, sin dejarnos tomar parte de ello, supone un acto de tremenda irresponsabilidad.

No es de extrañar, pues, que se perciba con mayor intensidad que vivamos en sociedades cada vez más vacías, que parecen marchar completamente a la deriva, y en las que la solidaridad y el interés por el bienestar ajeno brillan por su ausencia. No existe ya un compromiso real por formar parte activa en la construcción de nuestro entorno social. Y en buena parte esto es debido a que hemos dejado de sentirnos responsables de asumir esa función, ya que ha sido delegada forzosamente hacia otras instituciones que la dirigen por nosotros.

Y así nos encontramos hoy en día, sin poder tomar decisiones en nuestras propias ciudades, sin poder aportar, ni participar, ni aprender de nuestros aciertos ni de nuestros errores como sociedad, sin […]

1901, 2016

¿Vientos de cambio?

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podemoscongresoLa aparición en el antro de los diputados del look informal de Alberto Rodríguez, así como la del bebé hambriento de Carolina Bescansa, han supuesto una operación de marketing político de lo más efectivo en favor de esos nuevos partidos que ocupan por primera vez sus asientos en el congreso. Hasta tal punto ha sido efectiva esta campaña que, en buena parte de mi entorno inmediato, parece haberse despertado la ilusión de una supuesta lucha de clases que habría logrado extenderse hasta las mismas entrañas del congreso. Nada más lejos de la realidad…

Ni unas rastas ni una demostración de lactancia materna en el hemiciclo hacen que esas personas inexorablemente sean de nuestra misma clase. Bajo esa apariencia, y tras esa campaña de marketing, la realidad continúa dividiéndose entre gobernantes y gobernados. Da igual como se vistan, o la ideología que tengan. No os confundáis. Os podrán parecer más cercanos, sí, pero no dejan de ser personas que se creen elegidas por la gracia divina para decidir por todos nosotros, para jugar con el fruto de nuestro trabajo y con nuestros recursos, como si fuéramos todos piezas sobre un maldito tablero de Risk. No convirtáis sus trifulcas en las vuestras.Apaga_la_tele_para_siempre Vuestra realidad está delante de vuestros ojos, a vuestro alrededor, con la gente con la que os relacionáis. No está dentro del televisor.

Esas personas pretenden guiar los destinos de cada una de nosotras y, así, decidirán sobre cuáles habrán de ser nuestras obligaciones, sobre los contenidos que habremos de estudiar, sobre cómo tendremos que organizar nuestras vidas, y sobre qué se hará con los recursos y los espacios del territorio en el que vivimos. Y lo harán con ese hálito de superioridad que les da tomar uno de esos exclusivos asientos de la cámara de representantes. Esa superioridad no la otorga un traje ni un vestido con clase, ni tampoco una correción protocolaria impecable. Se la brinda la poltrona; ese trono compartido que al final decidirá sobre todas nuestras vidas; esos 350 asientos cuyos acuerdos se impondrán sobre las voluntades, las voces y las vidas de más de 47 millones de personas. Semejante aberración organizativa resulta una absoluta inmoralidad, fueran quienes fueran los elegidos para guiar nuestros destinos.

[…]

1201, 2016

Nacionalizar o privatizar

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Moneda_Dos_Caras¿Cuál es el dilema? Piénsalo bien: ambas opciones forman parte de la misma cara de una moneda. La misma cara de quienes administran y regulan lo trabajado por otros, y en la cual se fabrican los monopolios contra los que tú no podrás intervenir nunca.

Y tú te encuentras justo al otro lado, en donde se te extrae buena parte de lo trabajado y se te limita la propia labor que desempeñes. Esa cara oculta en la cual no se nos permite, por ley, decidir sobre nuestros propios asuntos, ya que éstos son bien de gestión exclusiva bien del estado, o bien de las empresas a las que se haya concedido el privilegio de acaparar determinados servicios.

A menos que seas un político que vive de lo que el resto de la gente produce con su trabajo, o a menos que seas un canalla de los que trabajan para el gobierno a cambio de que éste elimine por ley tu competencia, si ideológicamente te debates entre una de estas dos opciones (nacionalizar o privatizar), realmente lo que estás mostrando es tu adhesión por algo que no solo no te incumbe, sino que te perjudica y te limita gravemente.

En ambos casos estarás eligiendo irremisiblemente continuar siendo esclavo. Y, lo que es peor, estarás impidiéndote descubrir que, efectivamente, es fuera de la moneda donde podemos encontrarnos con muchas más opciones.

1101, 2016

Atracadores

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Atracador“El gobierno, al igual que un atracador, nos dice: tu dinero o tu vida. Y la mayoría de los impuestos son pagados bajo la amenaza de esa coacción.

Pero el atracador al menos toma sobre sí la responsabilidad, peligro y delito de su propio acto. No pretende tener ningún derecho sobre ti, ni tiene la impudicia de presentarse como un protector.

El atracador, una vez que te ha quitado tu dinero, te deja en paz y no te va siguiendo intentando convencerte de que es tu soberano y que tiene el deber de protegerte” (Lysander Spooner)

801, 2016

¿Y si tuviéramos que empezar de cero?

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El_señor_de_las_moscas«Las gentes se robarían y matarían unos a otros si no hubiera gobierno ni ley», piensan algunos. Pero, realmente, ¿por qué harían algo así?

Supón que tú, yo y muchos otros, hemos sufrido un naufragio y nos encontramos en una isla rica en toda clase de frutos. Por supuesto, tenemos que ponernos a trabajar para recoger el alimento.

Supón ahora que, de repente, uno de nosotros declara que todo le pertenece y que nadie podría tener un solo bocado a no ser que primero pagase tributo por él. Nos indignaríamos, ¿no es verdad? Pero también nos reiríamos de sus pretensiones. Si intentara hacer problema sobre ese asunto, tal vez lo arrojaríamos al mar, y le estaría bien merecido, ¿no es así?

Supón además que, pasado el tiempo, nosotros mismos y nuestros antepasados hayamos cultivado la isla y la hayamos abastecido de todo lo que se necesita para la vida y la comodidad, y llegara desde el mar alguien que pretendiera que todo es suyo. ¿Qué diríamos? Ni siquiera haríamos caso de él, ¿no es así? Como mucho le diríamos que podríamos compartir con él si se uniera a nuestro trabajo.

Pero supón que insiste en su propiedad y que saca un trozo de papel y dice que eso prueba que todo le pertenece… Le diríamos que está loco y nos iríamos a nuestros asuntos.

represión-brasil-indigenas-kayapoPero, ¿y si tuviera un gobierno que lo respaldara en sus pretensiones? Sin duda, apelaría a él para la protección de «sus derechos» y el gobierno enviaría a la policía y a los soldados, que nos expropiarían, que nos desahuciarían y que pondrían «en posesión al propietario legal».

Esa, amigo, es la función del gobierno; esa es la razón por la que existe el gobierno y lo que está haciendo constantemente.

Ahora bien, ¿sigues pensando que sin esa cosa llamada gobierno nos robaríamos y nos mataríamos mutuamente?

¿No es más bien verdad que con el gobierno ya robamos y matamos? Porque el gobierno no nos asegura en nuestras posesiones justas, sino que, por el contrario, nos las arrebata para el beneficio de aquellos que no tienen derecho sobre ellas.

Si te despertaras mañana y supieras que ya no hay gobierno, ¿sería tu primer pensamiento lanzarte a la calle y matar a […]