404, 2015

Tú también eres anarquista ¡Y lo sabes!

By |9 Comments

Peligrosos Anarquistas

SI te gusta reunirte con familia, amistades o compañeros, y lo hacéis siempre que podéis…

SI organizáis actividades para hacer juntos y decidís entre todos, a vuestra manera, la forma en que hacéis vuestros planes…

SI pactáis reglas propias para jugar a juegos, porque así os parece más entretenido y divertido…

SI tratáis de respetar la forma de ser de cada uno y comprendéis y disfrutáis de vuestras peculiaridades…

SI os ayudáis siempre que podéis los unos a los otros, y cuando uno precisa especialmente de ayuda tratáis el resto de ofrecerle todo el apoyo posible…

SI hacéis todo eso libremente, porque vosotros funcionáis así desde siempre (y precisamente por eso sois compañeros, amigos, o familia)…

SI, en términos generales, crees que las personas somos capaces de organizarnos sin necesidad de que alguien que ni siquiera nos conozca nos diga cómo tenemos que hacer las cosas…

SI, además, te disgusta cuando alguien de fuera te dice cómo tenéis que hacer vuestras cosas, lo que tenéis que hacer, a donde tenéis que ir, si está bien o mal lo que hacéis, o que trate de condicionaros de cualquier otra manera…

SI, en términos generales, tampoco soportas ver cómo algunas personas tratan de imponer su voluntad, por la fuerza, por encima de otras personas…

ENTONCES… es muy probable que, aún sin saberlo, seas anarquista.

SI entiendes que todas estas condiciones enumeradas son necesarias para que exista una comunidad de personas mínimamente cohesionada, ya sea de amigos o de familia…

Y SI crees que cuando tratan de forzarte a convivir con otras personas, u os imponen la forma en que tendríais que relacionaros, no sería posible una cohesión estable ni unas relaciones sanas…

ENTONCES… amigo, es que practicas el anarquismo en facetas tan importantes de tu vida como lo es la amistad o la familia.

POR QUE precisamente todo eso es lo que hacen los anarquistas, ni más ni menos, en todas las facetas de su vida: tratar de organizarse por sí mismos, con sus propios medios, y sin imponer nada a nadie.

¿O qué te pensabas?

#YoTambienSoyAnarquista

2111, 2014

Soñar despiertos

By |2 Comments

Nunca he conseguido dormir regulado según los ciclos circadianos con los que funciona la mayor parte de las personas. Esto me ha hecho ir siempre a remolque, tratando de adaptarme a unos ritmos y unos horarios que no coinciden con mis ritmos biológicos. Don Quijote y los Molinos de VientoLo cual se ha acabado traduciendo, entre otras cosas, en una disminución notable de mis horas de descanso nocturno. Y, no se si será por eso, que tengo una gran facilidad para soñar despierto. Me gusta mucho esa expresión ya que, aunque se suele asociar al ensimismamiento y la evasión de la realidad, para mí es al contrario: es una forma de trasladar un poco del mundo de los sueños a la realidad, del cielo a lo terrenal, de lo mágico e imposible al día a día indefectible. Soñar despierto vendría a ser como la conexión inicial entre lo ideal y lo pragmático. ¿Y qué puede tener de especial conectar ambos mundos como para dedicarle esta pequeña reflexión?

Entendiendo el idealismo (el cielo) como la capacidad de imaginar, de soñar, de proyectar o de desear un estado interno o externo que aún no existe; y entendiendo el pragmatismo (la tierra) como la capacidad de hacer, de construir, de practicar o de materializar nuestro entorno de forma funcional; podríamos decir, esbozando cierta alegoría poética, que:

  • El idealismo sin pragmatismo se evapora como una nube. Precisa de la acción de la lluvia para conectar con la tierra y permitir así que la vida germine.
  • Del mismo modo, el pragmatismo sin idealismo se convierte en tierra yerma. Precisa de nubes que proyecten algo de lluvia sobre la tierra para que ésta sea fértil.
  • Pero, una vez que idealismo y pragmatismo coinciden, no existe tierra, ni asfalto, lo suficientemente árida, o inquebrantable, que impida que quien se lo proponga consiga abrirse camino.

Flores en el Asfalto

1209, 2014

La fértil promiscuidad

By |9 Comments

Yo no he sidoTras un prolongado periodo improductivo en el blog, he tomado la decisión de dejarlo crecer en base al principio RERO (Release Early, Release Often) en que se resume la ética de la comunidad del Open Source Software. Se entiende muy gráficamente a través de la siguiente cita (traducción propia) del artista ‘post-internet’ Harm van den Dorpel: “Libera pronto. Libera a menudo. Delega todo cuanto puedas. Y sé abierto hasta el punto de la promiscuidad”.

La falta de publicaciones, sin embargo, no ha estado carente de una meticulosa dedicación que tan sólo se ha ido traduciendo en decenas de caóticos borradores. ¿El motivo? No es otro más que la obsesión por la circularidad con la que he crecido desde la infancia a través de la música, los libros y las películas con las que crecí. Es la necesidad de que toda publicación tenga un buen desenlace, o una conclusión que cierre con cierto pulido las cuestiones abiertas en un principio.El círculo de la vida La búsqueda de la sensación que se obtiene al rellenar el último hueco de un puzzle de diez mil piezas. Ese momento en que se remata aquello por lo que habíamos comenzado la faena… ese instante que, al igual que al llegar el orgasmo, te hace exclamar: ¡Siii! Esa búsqueda incesante por darle un sentido prediseñado a la vida, por descubrir qué es aquello que debemos hacer y en qué momento para poder concluirla como el último capítulo de una buena serie. Es la resistencia antinatural a la que nos abandonamos para poder seguir moviéndonos con seguridad en nuestra zona de confort y así evitar asumir riesgos.

Pero la vida no es ningún círculo, y mucho menos podemos prediseñarla. La vida es un devenir, y va tomando forma por sí misma (aunque con nuestra ayuda, por supuesto). Cada vida, cada historia, cada día, cada momento, cada publicación… desde que dan comienzo van transcurriendo sin más, incluso aunque decidamos no intervenir de ninguna forma. Cada una de ellas va adoptando formas únicas, algunas veces más predecibles y otras, de vez en cuando, excepcionales. Y nuestras posibilidades para poder intervenir en nuestra propia vida, en cada una de nuestras historias, en cada nuevo día, en cada instante, o en cada escrito, se pueden reducir a dos:

  • tratar de encerrarlas en una […]
1703, 2014

Sobre las segundas oportunidades

By |2 Comments

Hasta hace unas pocas horas, cuando por fin he llegado a la ducha, todavía rezumaba en mi cara y en mis manos el olor del perfume y de la piel de un hombre cuya vida se me ha escapado esta mañana entre los dedos. Ha sido durante mi rutinario reparto diario.

Tan sólo dos minutos después de que uno de los vecinos del pueblo donde trabajo se aplomara contra el suelo, la casualidad me ha puesto frente a la puerta de su casa, a través de la cual he podido escuchar las voces de preocupación y auxilio de su mujer y de una de sus vecinas. Después de entrar corriendo, me dicen que se acababa de caer pero que no respondía. Efectivamente no reacciona ante nada, le abro la boca y veo su lengua apretada hacia atrás. Le empujo hacia arriba de la nuca para permitirle respirar. Como era diábetico, su mujer le pincha el glucagón pensando que se trataba de otra de sus tantas hipoglucemias, mientras su amiga llama al 112, pero el hombre no reacciona. Al tomarle el pulso tan sólo percibo el mío, que me golpeaba en las yemas de los dedos cada vez con más fuerza. Su cuerpo estaba caliente, y me parecía sentirlo respirar levemente, pero no me lo pienso e inicio una RCP, la cual sólo conocía en teoría hasta hoy mismo y que por primera vez he tenido que poner en práctica. Varias series después, llega por fin el equipo del SUAP (fueron rapidísimos), que poco después me pide que me quede para sostener una de las vías, cronometrar las inyecciones de adrenalina y las descargas del desfibrilador, y para calmar a su mujer, sentada entre incrédula y nerviosa frente al cuerpo de su marido que yacía sobre el suelo de la cocina. Cuarenta minutos, que pasaron como si fueran cinco, fueron suficientes para certificar su muerte. Antonio tenía 58 años, y ningún antecedente previo de fallo cardíaco, lo que hace estallar en lamentos de rabia y dolor tanto a su mujer como a sus hijos.

En situaciones de urgencia, tengo tendencia a reaccionar con sangre fría, lo que me ayuda a pensar con claridad y poder ayudar en lo posible a quien lo pueda necesitar, pero pasado el momento me […]