2303, 2015

Cuando la dignidad se marcha

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En la noche del 21 de Marzo, tras “las Marchas por la Dignidad” (que, como antaño, recorrieron Madrid de punta a punta), a quienes les pegaron las palizas, a quienes acorralaron y golpearon brutalmente con odio y ensañamiento, a quienes rompieron sus cuerpos, fue a nuestros hijos. Fue a ellos, a los que dejaron ahí tendidos y magullados en el suelo, a los nuestros. Ellos, pisoteados y abandonados como deshechos en un callejón, no son más que la juventud que viene detrás de cada uno de nosotros. La juventud que quedó cuando la dignidad adulta ya se había marchado.

Brutalidad Policial 21M
Y es que no hay dignidad en quien mira hacia otro lado mientras esto sucede, ni tampoco en quien lo acepta con normalidad, ni en quien no se siente identificado y profundamente dolido. No hay dignidad en quien trata de justificar estas agresiones, ni tampoco la hay en quien ve en nuestros jóvenes una clase diferente o unos simples alborotadores incívicos a los que dejar indefensos.

No hay dignidad en quien culpa a nuestros jóvenes, justificando su tortura. No hay dignidad en quien no entiende que son las personas que vienen detrás nuestro, a quienes les estamos dejando el mundo a nuestro paso tal y como se lo dejamos. No hay dignidad en ninguna de las personas que piensen así, por mucho que antes hubieran marchado con la cabeza bien alta por las calles de Madrid bajo una bandera cualquiera.

304, 2014

Elogio de la Rebeldía

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Pecado OriginalEn esta fingida democracia, supuesta garante de las libertades y los derechos civiles, quienes realmente la moldean a su antojo es así como nos quieren: dóciles, obedientes, dispuestos siempre a poner la otra mejilla, sumisos, conformistas y resignados para aceptar el inamovible destino que dicen que debemos asumir con abnegación indigna. Hay que estar muy ciego para no ver que el testigo de la moral cristiana, antiguamente impuesta por las poderosas instituciones católicas para someter al pueblo, es hoy recogido por la figura del Estado para continuar sometiéndonos y aplicándonos una ética trasnochada que, en pleno siglo XXI, continúa considerándonos incapaces por naturaleza de albergar moralidad alguna.

Es por ello que no quieren bajo ninguna circunstancia que nos mostremos capaces de desarrollar una elevada moral humana; que no quieren tampoco que podamos albergar en nuestro interior el primigenio deseo humano de regenerar nuestra sociedad o de mejorar nuestro entorno; no nos quieren voluntariosos, ni nos quieren tampoco libres, ni dueños de nuestras propias decisiones; no quieren permitirnos desarrollar con plena autonomía todas nuestras capacidades, pues no les interesa lo que podamos ofrecer a la sociedad como personas. No. Tampoco quieren gente que proteste; no quieren personas que les griten a la cara en los ayuntamientos o en la calle; no quieren que reaccionemos cuando un montón de bestias acorazadas nos apalean, nos humillan, nos echan de nuestras propias casas o nos meten en la cárcel;tiananmen no quieren un pueblo que sea capaz de organizarse, capaz de pensar en sus problemas ni tampoco capaz de encontrar soluciones por sí mismo. No. No quieren tampoco mujeres independientes que sigan su propio camino o tengan su propia forma de hacer las cosas o que vivan como les salga del coño en lugar de asumir todo lo que desde pequeñitas se esperaba de ellas; no quieren gente que piense por sí misma.

Nos prefieren humildes, miserables, abandonados y sacrificados para aguantar la más extrema pobreza sin oponernos. Nos prefieren desprovistos de la incontrolable ambición que las personas tenemos por mejorar las cosas, y despojados del pagano anhelo de pensar o encontrar soluciones por nosotros mismos.censura Nos prefieren dependientes y esperanzados en que ellos (¡oh! sabias representaciones divinas en la tierra) encuentren por nosotros el alivio ante tanto sufrimiento. Les da igual […]

104, 2014

Sayonara, Facebook…

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La casualidad ha hecho hoy que, coincidiendo con el estreno de la sección “Liberado de las Redes” de este blog, un compañero anunciase su abandono de Facebook. Así nos hacía saber su paso a una mejor vida:

Fuck You Facebook - Facefuck - Fuckbook“Adios o hasta luego, ya veremos.
Dejo esto abierto para que quien quiera deje en mi muro lo que le venga en gana. Y una lectura que tras casi 3 años me ha resultado muy evocadora:

Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean. Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.

Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor.

Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:

Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas. Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.

El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad. La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de […]

2403, 2014

¿Ha sido un éxito el 22M?

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Marchas de la Dignidad 22MHabría muchas formas de abordar esta cuestión. Sin embargo, no son tantas las perspectivas que se están considerando en las reflexiones y debates que están surgiendo en las horas que siguen a esta última movilización, y que principalmente son: el número de participantes, la violencia represiva del gobierno, y las reacciones de los manifestantes ante esa violencia. Como viene siendo también habitual, no son precisamente estos enfoques más debatidos los que nos puedan ayudar a dar respuesta a la pregunta sobre si ha sido o no un éxito el 22M.

Pero, ¿por qué no?

Vamos a suponer que el gobierno hubiera admitido que la tarde del 22 de Marzo habían 2 millones de personas manifestándose. Supongamos además que no hubiera habido ningún tipo de provocación ni de agresión policial. Y supongamos también que las marchas hubieran sido retransmitidas desde el primer momento por las televisiones. Dando por hechos estos supuestos, ¿habría sido entonces un éxito la manifestación? ¿Y si hubieran sido sólo 10.000 personas, que además hubieran sido reprimidas por la policía, que hubieran ido todas en autobús y que se hubiera silenciado todo por los medios, se hablaría entonces de fracaso? ¿Cuál es objetivamente el número exacto de manifestantes, el nivel de violencia del Estado aplicado contra ellos, la cantidad de kilómetros recorridos, o la cantidad de titulares que debe cumplir una movilización para poder tildarla de éxito o de fracaso?

Aunque, bueno, quizá sea un poco absurdo tratar de pensar en términos objetivos. Planteémoslo entonces de forma subjetiva. Quienes han regresado de la capital con un buen sabor de boca, con esa sensación triunfal de haber participado en algo histórico, y con el sentimiento de haber defendido su dignidad con coraje frente a aquellos que tratan de arrebatársela, ¿habría cambiado ese estado de ánimo el hecho de que hubieran sido más o menos personas, o que hubiera habido o no altercados con la policía? Por otra parte, quienes han regresado con desánimo, tras observar que al final no ha sido más que otra manifestación como tantas otras anteriores, y que un par de días después todo continuará igual, con el esfuerzo tremendo que costaría organizar y movilizar nuevamente algo tan inmenso, ¿se habrían s[…]