2110, 2014

Activismo en la red

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Hace exactamente diez meses estrené este blog. Y, para ser justo, debo mencionar expresamente que ocurrió así, y en aquel momento, gracias a la inestimable conversación mantenida con maese Juanjo. Hoy me apetecía hacer una pequeña retrospectiva Juanjosobre el proceso que ha supuesto para mí abrir este espacio, que ya ha cogido algo de cuerpo (aunque prácticamente acaba de nacer), para tratar de dar cierto sentido tanto a su enorme utilidad como también al desarrollo que ha ido adquiriendo en relación al activismo que desde hace años venía desarrollando.

No voy a analizar la cantidad de posibles prácticas de activismo, ni la cantidad de perfiles de activistas, que existen. Para este repaso, bastará con centrarnos en el hecho de que, el que más o el que menos, desarrolla parte de su actividad en la red. Y que la forma en que se emplea dicha actividad sí que determina si ésta acaba siendo más o menos productiva para el activismo que se pretenda desarrollar. Tal y como comencé a relatar al estreno de este blog, el activismo exige de una serie de actos o acciones que habrán de producir un cambio en una dirección concreta, por lo que no será suficiente con sólo generar inercias o movimientos sin más, sino que éstos tendrán que ser intencionados y además deberán generar algún cambio en el sentido deseado.

En este aspecto, después de un par de años de convulso activismo y numerosas manifestaciones que resultaron ser tan grandes como efímeras, pero que también me permitieron poder a conocer a personas muy válidas e influyentes para mí, comprobé que dicha actividad se organizaba y giraba principalmente en torno a masificadas, desorganizadas y poco prácticas redes sociales que hacían un flaco favor a la pretendida intención transformadora de aquellos grandes movimientos.

Fueron varios los peligros que advertí de las redes sociales: como la cantidad de información con la que era bombardeado a diario, en extremo caótica y absorvente; una creciente amalgama de cientos de propuestas inabarcables; una insalvable endogamia; y la tendencia homogeneizante derivada de la pasiva cultura de la adhesión, entre muchos otros peligros y obstáculos que detallé en su momentoSayonara FacebookEfectivamente, comprobé que no se puede estar en todo y que no todo valía. Que no todo valía ni para mí, […]

701, 2014

Haciendo real la utopía

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utopia

Ante la cuestión planteada de forma recurrente desde el activismo sobre por qué las poblaciones occidentales están tan inmovilizadas en proporción a la cantidad y gravedad de las agresiones que se están sufriendo, existe una explicación muy extendida que es en la que se basa la Doctrina del Shock de Naomi Klein: el miedo. El miedo que todo lo paraliza. Esto ha hecho creer a movimientos sociales y activistas que la principal herramienta empleada por las estructuras de poder para mantenerse y extenderse ha sido siempre el miedo, lo que como consecuencia ha centrado todos los esfuerzos activistas prioritariamente en combatirlo. Pero muchas de las personas que lean esto, y que estén relacionadas en mayor o menor medida con el activismo,Ciudad de Zombies coincidirán conmigo en que más que miedo con lo que nos hemos cruzado es con multitudes sumidas en la desgana y la apatía.

Esto me ha llevado a pensar que lo que realmente paraliza a las masas no es el miedo. Lo que ha sucedido, quizá, es que a través de las diversas dinámicas de poder que se han ido desarrollando en las últimas décadas hemos ido cediendo progresivamente el control sobre distintas parcelas de nuestras vidas, hasta el punto de llegar a delegar incluso la gestión de nuestras propias esperanzas y, con ellas, también de nuestras motivaciones. Por supuesto, esto no es culpa exclusiva de un determinado poder coactivo, ya que (independientemente de las posibles estructuras de poder, sus oscuras motivaciones, estrategias, conspiraciones, etc…) en última instancia hemos sido nosotros los que hemos ido cediéndolas alegremente, asumiendo sin apenas resistencia las reglas que se iban estableciendo. De esa pérdida casi absoluta y generalizada de control sobre nuestra esperanza viene la facilidad con que veamos a millones de personas agarrándose desesperadamente a un clavo ardiendo, aceptando condiciones miserables de vida tan sólo a cambio de la promesa de un puñado de migajas, y con más fuerza cuanto peor es la situación en que se encuentren (esto explicaría además por qué la clase media ha tenido más facilidad históricamente para rebelarse)Ricos y pobres. El miedo, que por supuesto también […]

2012, 2013

¿Por qué Black Blog?

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A modo de presentación e inauguración de este espacio, diría incluso que a modo de declaración de intenciones, me gustaría escribir un poco acerca de su denominación. “Black Blog” hace referencia directa a una táctica de manifestación conocida como Black Bloc (o Bloque Negro), algunas de cuyas características principales pretendo trasladar de forma análoga dentro de la blogsfera. Pues bien, en el ámbito de las manifestaciones y protestas civiles, podemos observar que las formaciones autodenominadas como Black Bloc suelen compartir los siguientes rasgos, que podríamos utilizar también para definirlo:

  • Todos los activistas de un Black Bloc van cubiertos y vestidos de negro, con el objetivo de dificultar su identificación por la policía, pero también para fomentar la solidaridad durante la protesta entre los participantes.

  • Desafía el control sobre la protesta que las instituciones efectúan a través de la represión política, policial y judicial. Este desafío lo lleva a cabo de dos formas:
    1) liberando, tomando o eliminando espacios
    o  propiedades tanto estatales como pertenecientes a corporaciones neoliberales, siempre con motivo de algún objetivo político concreto o por simple autodefensa; y
    2) protegiéndose y auxiliándose unos a otros
    , como un bloque, de cualquier tipo de amenazas o agresiones.

  • Tolera la diversidad de tácticas en las acciones que cada grupo de afinidad integrante decida llevar a cabo por su cuenta, independientemente de su grado de contundencia o de pacifismo.

Históricamente, además, se ha observado que la aparición de este tipo de táctica ha sido más recurrente en escenarios en los que la protesta se centró durante un tiempo prolongado en las manifestaciones autorizadas, o incluso en la desobediencia civil pacífica, pero cuyas consecuencias, además de no producir ningún resultado, desembocaban en una creciente represión policial. Así, cansados de recibir  sin haber hecho realmente nada (ni para bien ni para mal), muchos de estos manifestantes acabaron formando posteriormente parte de Black Blocs como respuesta a su constatación del monopolio de la violencia por parte del Estado y la necesidad de la defensa propia.

Movimiento 15M y Activismo.

Quizá sea en ese punto en el que me […]