1201, 2016

Nacionalizar o privatizar

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Moneda_Dos_Caras¿Cuál es el dilema? Piénsalo bien: ambas opciones forman parte de la misma cara de una moneda. La misma cara de quienes administran y regulan lo trabajado por otros, y en la cual se fabrican los monopolios contra los que tú no podrás intervenir nunca.

Y tú te encuentras justo al otro lado, en donde se te extrae buena parte de lo trabajado y se te limita la propia labor que desempeñes. Esa cara oculta en la cual no se nos permite, por ley, decidir sobre nuestros propios asuntos, ya que éstos son bien de gestión exclusiva bien del estado, o bien de las empresas a las que se haya concedido el privilegio de acaparar determinados servicios.

A menos que seas un político que vive de lo que el resto de la gente produce con su trabajo, o a menos que seas un canalla de los que trabajan para el gobierno a cambio de que éste elimine por ley tu competencia, si ideológicamente te debates entre una de estas dos opciones (nacionalizar o privatizar), realmente lo que estás mostrando es tu adhesión por algo que no solo no te incumbe, sino que te perjudica y te limita gravemente.

En ambos casos estarás eligiendo irremisiblemente continuar siendo esclavo. Y, lo que es peor, estarás impidiéndote descubrir que, efectivamente, es fuera de la moneda donde podemos encontrarnos con muchas más opciones.

107, 2015

Lo que sí podemos hacer con la Ley Mordaza

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Ley_Mordaza_MultaMucho se ha escrito ya, analizado, debatido, enumerado y también difundido, acerca de todo lo que NO podremos hacer a partir de la entrada en vigor de la Ley Mordaza este 1 de Julio. Nos podemos hacer una idea bastante clara de lo que va a suponer para buena parte del activismo. Sin embargo, y por desgracia, muy poco estamos hablando sobre todo aquello que SÍ podríamos hacer aún a pesar de la aplicación de dicha ley retrógrada y fascista. Conste que, con esto, no pretendo en absoluto plantear que asumamos, sin más, una actitud conformista o buenrollista. La inminente, llamémosla, Ley Mierdaza supone una nueva agresión intolerable que se suma a toda la serie de medidas de control ciudadano que llevan implantándose, mermando derechos y libertades civiles de forma constante y progresiva bajo toda clase de gobiernos, desde el inicio de la democracia.

Tampoco voy a hacer ninguna especie de compendio con todas aquellas actividades o acciones que sí podemos hacer aún con la implantación de esta nueva ley. El motivo es que resultaría ser un listado, sin duda alguna, interminable y en constante evolución. Más bien, la intención que hay detrás de este escrito es invitar a quienes lo compartáis a cambiar el chip sobre la forma de encarar la implantación de la susodicha ley.ley-mordaza-seguridad-ciudadana Cuando hablamos con tanta insistencia sobre todo aquello que NO podremos hacer, lo que estamos haciendo realmente es otorgar un protagonismo excesivo a los responsables de la prohibición, dando una mayor importancia aún si cabe a su poder y su capacidad de influencia sobre el imaginario colectivo. Y esto, posiblemente, nos está resultando contraproducente.

Ahora bien, si cambiamos el foco de atención y reflexionamos sobre aquellas cosas que sí podríamos hacer, o continuar haciendo, y sobre cuáles podrían ser más eficientes para el activismo que desarrollamos, lo que estamos haciendo es ponernos a nosotros mismos también como protagonistas, y ya no tanto como simples figurantes o extras limitados a hacer algo de bulto a merced de los designios de quien controla el escenario. Nos situamos a nosotros mismos en el tablero, permitiéndonos desarrollar la capacidad de tomar posiciones en él y plantearnos posibles estrategias y movimientos de un modo proactivo, y no meramente contestatario o reactivo.

Lanzo, por tanto, esta invitación para que empecemos a pensar sobre cómo poder seguir desarrollando nuestra actividad aún a pesar de los nuevos obstáculos, para que nos planteemos si nos pudiera interesar o no cambiar […]

2306, 2015

Los niños de 3 años saben de política más que tú

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recreoSe aprende muchísimo observando el comportamiento social que se desarrolla a través del juego, de forma natural y espontánea, entre los niños más pequeños. Si bien es cierto que ante alguna situación de conflicto, éstos recurren ocasionalmente a las estrategias que puedan haber observado de los adultos con los que conviven, por norma general los niños tienden a considerarse entre ellos como pares, o iguales, lo que les lleva a desarrollar sus propias dinámicas, pactos y normas al margen de las regulaciones del mundo adulto. Digamos que elaboran un comportamiento social desde la intuición que aún no está excesivamente contaminado por las costumbres ni por la moral del mundo adulto que les rodea. Y el resultado de esta observación, sin duda, siempre es interesante.

Al salir a pasear con mi hijo, cuando éste se encuentra con algún grupo de amigos o cuando se forma espontáneamente algún otro grupo de juego, observo que se produce siempre un tiempo de pactos previo a su inicio. Nadie les ha enseñado a hacerlo, pero saben que sin una serie de reglas pactadas, no habrá entendimiento durante el desarrollo del juego, y éste no será tan divertido ni aportará el esencial elemento motivador de lo común, es decir, de saber y dar por hecho que existe un acuerdo y un entendimiento mutuo. Y es que, cuando uno no tiene que preocuparse continuamente de hacerse entender, entonces disfruta mucho más del juego.

construccion social juegoEn el fondo, la política consiste en eso, en construir entornos sociales favorables a la convivencia, que permitan el desarrollo pleno de las personas implicadas y que favorezcan la resolución de problemas. De la misma forma que, a través del juego, los niños construyen marcos de interacción en los que desarrollar su imaginación y su disfrute, y en los que puedan resolver fácilmente conflictos que pudieran impedir ese desarrollo.

Pues bien, en ese momento de pactos previos al juego, que equivaldría a la construcción comunitaria de unas normas de convivencia, los niños van aportando diferentes propuestas. En una incesante lluvia de ideas, cada uno va aportando un leit-motiv, un escenario imaginario, una serie de roles, unas funciones por cada rol, condiciones  de ganador o perdedor, e incluso algunas prohibiciones. Y, mientras van exponiendo, al mismo tiempo van negociando. Por supuesto, a esto tampoco les ha enseñado nadie. De hecho, en cada negociación surgen diferentes dinámicas, diferentes escenarios, […]

1611, 2014

Que nadie decida por ti

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Si Derechos o Concesionesel cumplimiento de tus derechos depende de la decisión de otra persona, o institución, entonces dejan de ser derechos para pasar a ser meras concesiones.

Nos educaron haciéndonos creer que existe un Estado y una Justicia que velan por nuestros derechos, y que sólo a través de ellos es como podrían garantizarse. Sin embargo, cada vez hay más pobreza, más abusos, más explotación, más gente durmiendo en la calle y más represión, mientras que al otro lado de la estructura social son los privilegios los que se mantienen protegidos por las fuerzas del orden. De su orden, por supuesto. Un orden que sólo se puede mantener, paradójicamente, haciéndose valer del uso de la coacción y de la fuerza. Esto es, un orden violento.

¿Aún no ves la mentira? No existen tales derechos, no existe tal justicia, ni existe tal orden. Al menos, no existen tal y como nos lo contaron. No a nuestro auténtico servicio. Y mientras continuemos esperando a que sean otras personas quienes traten de concedernos unos u otros derechos, continuaremos siendo simples marionetas. Eternos dependientes.

Filosoraptor anarquistaSólo nosotros podemos definir nuestros derechos, para que sean considerados como tales, y sólo nosotros podemos protegerlos. Cuestionando toda autoridad, sea ésta explícita o tácita. Rompiendo nuestra dependencia ante cualquiera que se arrogue la potestad y sapiencia inequívoca de representar nuestros derechos. Hablando, reflexionando y actuando sobre cualquier cosa que sea de nuestro interés o en la que estemos involucrados, en nuestras relaciones personales, en nuestros trabajos, en nuestros barrios, en nuestros negocios… y sin olvidar que no estamos solos. Que podemos pactar normas y respetar acuerdos entre nosotros. Que podemos también comerciar, compartir y construir espacios, productos y servicios sin necesidad de que nadie nos diga cómo hacerlo. Que somos, al fin y al cabo, quienes movemos el mundo. Nuestro mundo.

Como decía Tyler Durden: “Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos […]”, pero “no sois vuestra cuenta corriente. No sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera. No sois vuestros pantalones. Sois la […]