[Esta entrada fue escrita el día 21 de Marzo, sobre el relato que Celia Miñano compartía en las redes sociales un día antes. El día 22 de Marzo he actualizado la entrada para añadir una nueva información que Celia volvía a compartir sobre los cambios, a peor, de la situación que se está viviendo en las islas griegas: pincha aquí para leer esta última actualización]

CeliaDesde uno de los centros de acogida de refugiados en primera línea, Celia Miñano nos relata cuál es la situación en el momento de la activación del tratado UE-Turquía; quiénes están ayudando realmente a todas esas personas que se juegan la vida tratando de llegar a Europa huyendo del terror; y cuáles son los principales obstáculos que se están encontrando:

“¡Hola a todos! Estoy en Chios, una isla del Egeo en donde llegan los botes con refugiados. La costa turca está tan solo 10 km de aquí. Y hasta hoy había en la isla unas 3.000 personas en 4 campos de refugiados y un centro de registro. La media de llegadas es de ocho botes por día con unas 50-60 personas en cada uno.

Yo trabajo con el CESRT, una organización que coordina voluntarios independientes. Básicamente todo el mundo es bienvenido aquí, sea cual sea la formación que tenga o el tiempo que esté. Nuestra principal función es asistir los desembarcos. Los héroes aquí son los componentes del grupo vasco de Salvamento Marítimo Humanitario, profesionales con dos equipos: uno en el mar, que guía y ayuda en los desembarcos, y un equipo de sanitarios en la tierra con una sola ambulancia. Trabajan 24/7, llevan durmiendo unas 4 horas al día durante un mes, y son los que evitan los desastres aquí.

Refugiados_llegando_a_ChiosNuestro grupo cubre, en coordinación con otras dos organizaciones, 19 kilómetros de costa las 24 horas del día. Hacemos guardias por parejas de 4 horas y básicamente intentamos averiguar dónde van a llegar los barcos. El momento del desembarco es el momento más tenso. Normalmente quieren bajar rápido pero son embarcaciones muy inestables y hay que encontrar la forma de comunicarnos y guardar la calma. En cada coche tenemos un stock de ropa, comida agua y mantas de rescate. Intentamos cambiar de ropa a las personas mojadas (dentro de la desesperación de que todo el mundo quiere ropa y hay una barrera idiomática) y alimentarlos en la zona más segura. A veces es un puerto y todo es fácil, pero a veces llegan a las rocas en la costa. En mi primer desembarco, la mayoría eran niños, mujeres y ancianos. Había un bebe de 10 días, y dos personas en sillas de ruedas… Pienso que es un milagro que llegando tanta gente solo hayan fallecido dos niños. Después llamamos al bus, que tienen que pagar, para que los lleve al campo de registro. Limpiamos la zona de basura y ropa mojada, y seguimos. Toda esa ropa la reutilizamos en nuestra lavandería (una casa vieja alquilada con dos lavadoras), así que hacer laundry es parte de nuestra tareas diarias. Y todas las donaciones y esa ropa se almacena en un espacio que estamos adecuando, también alquilado por la organización. Aquí el ambiente es de colaboración con los locales y con otras organizaciones.

Sí que es verdad que la policía no nos facilita el trabajo, nos meten prisa, no nos dejan aparcar los coches y, en ocasiones, tampoco acceder al puerto. Todos los voluntarios nos costeamos los coches, la estancia y la comida. Hay mucho trabajo, o había, porque ayer el caos llegó a la isla. Antes no se quedaban mucho tiempo con lo que con una muda era suficiente. Después comenzaron a quedarse aquí durante semanas. Imaginad una semana durmiendo en una nave, con 300 personas más con una muda, y sin productos de baño ni sanitarios (sin gel, sin champú, sin cepillos de dientes, sin compresas…). Ante esa necesidad intentamos comenzar un registro y repartir items en los campos sin que fuese un caos. En eso trabajábamos hasta ayer.

Grecia_Refugiados_Material_RescateSin que nadie nos avisara de nada, comenzamos a ver ferris que llegaban durante la noche. Han desmontado los campos en dos días. No se cuál es el plan, pero no son maneras. Aquí tenemos los medios para proveerles y, si hubieran dicho algo un día antes, se podría haber hecho algo. Al menos no decirle a la gente que hoy iba a darle ropa para no volver a aparecer. Es lo más frustrante de todo. Es como si fueran ganado. Nadie nos informa de nada, ni a nosotros ni a ellos, y cargan los ferris con 500 personas durante la noche sin proveerles de nada. Por supuesto, les obligan a cambiar el ticket que ya tenían para hoy, y les cobran más por el cambio. Es frustrante comprobar cómo no solo no recibimos ayudas de los gobiernos, sino que además entorpecen el trabajo. Aun así, se preveen llegadas masivas después del tratado por el buen tiempo. Esta noche han llegado 5 barcos, todos bien y en las mejores condiciones, gracias a Salvamento Marítimo Humanitario, CESRT, Drops in the Ocean y el resto de organizaciones. Ahora a seguir trabajando sin descanso por intentar limpiar un poco la vergüenza de ser europea. No se sabe que pasará estos días, así que mantenemos nuestros planes, y esperar, y ver…

¡Gracias a todos por los ánimos! Quien quiera información, o hacer alguna donación o aportaciones, contactadme.”

Tras contactar con Celia, me insiste en la importancia de la labor crucial que están realizando sus compañeros del CESRT y de Salvamento Marítimo Humanitario. Aquí os dejo enlaces a estas dos organizaciones, que actualmente trabajan contra-reloj y con la incertidumbre de la falta de información en que se encuentran en estos momentos:

vergUEnza
CESRT (Chios East Shore Rescue Team)
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Cómo contribuir con la coordinadora de voluntariado: http://nomorewalking.ch/make-a-donation/

Salvamento Marítimo Humanitario.
Cómo colaborar con Salvamento Marítimo, y hacer donaciones: http://salvamentomaritimohumanitario.org/donar/

 

  • ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN (22/03/2016):

Después de la puesta en marcha del tratado UE-Turquía, y tras la incertidumbre de las primeras horas, Celia Miñano continúa informando a través de su cuenta en Facebook sobre la difícil situación que se está viviendo en la isla de Chios, a tan sólo 10 kilómetros de la costa turca:

Desde hace 24 horas los refugiados que llegan son ilegales. Y así, como ilegales, son detenidos en campos de DETENCIÓN. Obviamente no vais a ver una imagen de esos campos, ni de militares, porque si se graba algo te detienen (hace dos días un periodista danés fue detenido por grabar los barcos de la policía fronteriza en el puerto). Pero vamos, un campo de detención es una cárcel gigante con alambre de espino del que los refugiados no pueden salir libremente, y al que tampoco podemos acceder las ONGs. Ayer se vieron sobrepasados dando comida, y pidieron ayuda a un grupo de cocineros vascos y a Salvamento Marítimo Humanitario, pero los demás no podemos ir allí a proveer ayuda. Si los guardacostas interceptan un barco, lo llevan al puerto.

Antes, nosotros podíamos entrar y ayudar. Ahora es lamentable que la comitiva de bienvenida sean 15 militares en formación. Y que los compañeros no puedan darles ayuda. Imaginad el palo moral que supone estar preparados después de horas de trabajo para cambiarlos, darles comida, etc, y que no te dejen. Que los hagan hacer una linea y, mojados y temblando, los niños pasen delante de ti. Que los contrabandistas los tienen 12 horas sin comer en los barcos, y llegan hambrientos y deshidratados. Pero no dejan dar ni agua. Y así, mojados, hambrientos y sedientos, van directos al autobús.

No_nos_dejan_alimentar_a_refugiados¿Por qué negar ayuda? Porque no son personas. Aquí son números. Para llenar buses, llenar campos, llenar barcos y vuelta a Turquía. Porque son dinero de un acuerdo, y todo esto en cuanto menos tiempo se pueda hacer mejor. Por suerte para nosotros, ayer había periodistas con cámaras: entonces, sin los militares rondando, nos dejaron entrar y repartir comida. ¿Cómo me siento? Como un señuelo para que los refugiados sigan el camino marcado sin problemas, y como un lavado de cara de la vergüenza europea. Al fin y al cabo, viene bien tener imágenes de voluntarios ayudando a los refugiados, ¿no?

Es ahora cuando lo estoy pasando mal. Me encuentro entre la espada y la pared. ¿Ahora qué hago? ¿Llamo a un bus y los guío 2 kilómetros andando desde el desembarco al autobús por el que pagarán su propio billete a la cárcel? ¿O no lo hago y dejo que los antidisturbios que están mandando desde Europa les partan las piernas? Porque esa es otra, están cagados de volver a Turquía, y no me extraña: la otra noche atendieron fracturas múltiples por una paliza de la policía turca. Estar aquí impotente ante lo que pasa es una auténtica mierda. Un sentimiento de culpa con el que voy a lidiar y que solo me da ganas de llorar. Pero tengo claro que el único momento de humanidad lo tienen con nosotros, las sonrisas y el té caliente que el equipo de Dresden les prepara. ¿Os podéis imaginar la vergüenza que sentí ayer cuando un refugiado me pidió perdón por tener que ayudarles? “Sorry lady, sorry…”

Solo os pido que intentéis marcar la diferencia y que, si tenéis oportunidad, os quejéis: hablad del tema, compartid, manifestaos, exigid transparencia… hacedlo. Que si con eso conseguimos que mañana haya una cámara por aquí, entonces podremos ayudar a unos cientos de personas más como se merecen. ¡Gracias a todos!