A modo de presentación e inauguración de este espacio, diría incluso que a modo de declaración de intenciones, me gustaría escribir un poco acerca de su denominación. “Black Blog” hace referencia directa a una táctica de manifestación conocida como Black Bloc (o Bloque Negro), algunas de cuyas características principales pretendo trasladar de forma análoga dentro de la blogsfera. Pues bien, en el ámbito de las manifestaciones y protestas civiles, podemos observar que las formaciones autodenominadas como Black Bloc suelen compartir los siguientes rasgos, que podríamos utilizar también para definirlo:

  • Todos los activistas de un Black Bloc van cubiertos y vestidos de negro, con el objetivo de dificultar su identificación por la policía, pero también para fomentar la solidaridad durante la protesta entre los participantes.

  • Desafía el control sobre la protesta que las instituciones efectúan a través de la represión política, policial y judicial. Este desafío lo lleva a cabo de dos formas:
    1) liberando, tomando o eliminando espacios
    o  propiedades tanto estatales como pertenecientes a corporaciones neoliberales, siempre con motivo de algún objetivo político concreto o por simple autodefensa; y
    2) protegiéndose y auxiliándose unos a otros
    , como un bloque, de cualquier tipo de amenazas o agresiones.

  • Tolera la diversidad de tácticas en las acciones que cada grupo de afinidad integrante decida llevar a cabo por su cuenta, independientemente de su grado de contundencia o de pacifismo.

Históricamente, además, se ha observado que la aparición de este tipo de táctica ha sido más recurrente en escenarios en los que la protesta se centró durante un tiempo prolongado en las manifestaciones autorizadas, o incluso en la desobediencia civil pacífica, pero cuyas consecuencias, además de no producir ningún resultado, desembocaban en una creciente represión policial. Así, cansados de recibir  sin haber hecho realmente nada (ni para bien ni para mal), muchos de estos manifestantes acabaron formando posteriormente parte de Black Blocs como respuesta a su constatación del monopolio de la violencia por parte del Estado y la necesidad de la defensa propia.

Movimiento 15M y Activismo.

Quizá sea en ese punto en el que me encuentro ahora: decepcionado tras el fulgor del llamado “Movimiento 15M“, después de atravesar innumerables asambleas que fueron tratadas como fines en sí mismas en lugar de como medios, e incluso habiendo participado en tantas otras que, cuando conseguían realmente organizar algo, tenían siempre como objetivo último instar al resto de la ciudadanía a sumarse y participar en un modelo específico de protesta. Y que no fue otra que la protesta de la pataleta, la del quiero porque no puedo, la del acaparamiento de la respuesta social, la del reconocimiento paternalista de nuestros gobernantes, en definitiva, la de la sumisión. Fue una auténtica pena. Tantas personas valiosas confluimos en aquel instante, y no supimos centrarnos en extraer lo mejor de cada una, ni del conjunto, a causa de esa ciega obsesión por mendigar que ciertos responsables políticos hicieran algo en lugar de comenzar a construirlo nosotras mismas. No es de extrañar que en muy poco tiempo el movimiento fuera decayendo, y más teniendo en cuenta que tampoco construimos puentes para facilitar el paso de otras personas hacia cualquier tipo de activismo.

Y aquí me gustaría hacer un inciso para devolverle su sentido completo al término “Activismo“, relegado hoy en día como mero sinónimo de movilización, es decir, equivalente sólo a ‘no estar quieto’. Pero en la raiz de la palabra (activismo) encontramos la exigencia de un acto o una acción que, como tales, han de producir un cambio hacia una dirección concreta. No se trata, por tanto, de activismo cualquier tipo de intervención social que genere sin más cualquier tipo de movimiento, sino que éste debe ser además intencionado y debe generar algún cambio en el sentido aplicado.

Una persona que se funde con la masa homogénea, por mucho que agite o mucho movimiento que genere, no hará más que consolidar dicha masa. No se diferenciará en última instancia del resto de ovejas del corral. Por otro lado, la persona activista, la que actúa, la que produce cambios,  es diferente; reconoce esa parte de individualidad que la hace única y especial; se reafirma a sí misma permitiendo desarrollarse libremente y aportando además heterogeneidad a su entorno. Es aquella a la que se suele denominar como la oveja negra (aka Black Sheep), ¡ahí va! ¡como esta página!

Declaración de intenciones.

Llegamos entonces así a la primera intención declarada de este espacio, de este blog impulsado en parte como respuesta a la decepción ante el inmovilismo y la sumisión quincemista, y que no es otra que la de proteger y motivar el activismo, principalmente en el ámbito digital. Para ello trataré de analizar, con la humildad del que aprende y con el máximo espíritu colaborativo, todos aquellos factores que día a día en la red nos inducen a encorsetarnos, homogeneizarnos e inmovilizarnos. Cuestionaré sin miramientos las prácticas cotidianas que efectuamos en internet, y con mayor intensidad las mías propias, en la búsqueda de aquellas que sin darnos cuenta, o incluso teniendo apariencia de liberadoras, no hacen más que anular e impedir la proyección y el desarrollo de una identidad digital sana. Trataré de detectar e ir dejando al descubierto esas cadenas virtuales que nos aprisionan, en ocasiones autoimpuestas, de forma que podamos después indagar acerca de cómo librarnos de ellas, esquivándolas, aprovechándonos de ellas o, aún mejor, destruyéndolas. Ciertamente, el trabajo podría resultar titánico, diría incluso inabarcable, excepto que yo fuera Foucault. Y como no lo soy, lo haré partiendo desde lo más básico y cotidiano, aún a pesar del tedio y lo poco productivo que le pueda resultar en estos inicios a la mayor parte de ciberactivistas experimentados. Así pues, como en un Black Bloc, se desafiará de esta forma al control sobre la manifestación que existe por parte de la norma social generalizada.foucault-reading Y no me refiero a cualquier tipo de manifestación, sino concretamente sobre la manifestación de uno mismo, la manifestación de nuestra propia y auténtica expresión única y distinguida, la que nos define como individuos originales y que, en última instancia, nos permite aportar algo nuevo y constructivo a nuestro entorno social.

Respecto a la cuestión de la identidad, recurriré a la apariencia del anonimato digital como si de capucha y vestimenta negra me ataviara, aunque todos los que me conocéis sabéis de sobra quién soy y aunque cualquiera con un poco de destreza con los ordenadores pueda extraer todo tipo de datos acerca de mi persona. La intención es tan sólo la de dar prioridad a mis reflexiones y argumentos, exponiéndolos en un plano de igualdad, discutibles, rebatibles, compartibles o retroalimentables. Estas reflexiones, así como el (ojalá prolífico) desarrollo que adquieran, son las que me definen mucho más allá de lo que pueda hacer un nombre y un apellido. Por lo tanto, no creo que pueda anularme como individuo la ausencia de una identidad concreta, ni creo que me diluirá en una marisma uniformada, pero sin embargo sí creo que dicha apariencia anónima podrá fomentar la solidaridad respecto a la construcción del conocimiento que se pueda ir generando a través de este espacio en colaboración con (espero que) muchos algunos otros espacios.

Y para concluir con las analogías respecto a la táctica del Black Bloc, que me han servido de excusa para declarar tanto la intencionalidad como la génesis de este blog, insisto en la necesidad de que éste adquiera un carácter colaborativo, dialogante, conversacional y cooperativo, y que sólo podré lograr con el intercambio de conocimientos, experiencias, opiniones y pareceres únicos y diferentes procedentes no sólo de comentarios sino sobretodo de la interacción con otras publicaciones. Lo que simplificando podríamos decir que se trataría de aprovechar la diversidad de tácticas con el objeto de que logremos interconectar las máximas posibles en esta pretendida acción de ciberactivismo autoprotector y libertario.