Yo no he sidoTras un prolongado periodo improductivo en el blog, he tomado la decisión de dejarlo crecer en base al principio RERO (Release Early, Release Often) en que se resume la ética de la comunidad del Open Source Software. Se entiende muy gráficamente a través de la siguiente cita (traducción propia) del artista ‘post-internet’ Harm van den Dorpel: “Libera pronto. Libera a menudo. Delega todo cuanto puedas. Y sé abierto hasta el punto de la promiscuidad”.

La falta de publicaciones, sin embargo, no ha estado carente de una meticulosa dedicación que tan sólo se ha ido traduciendo en decenas de caóticos borradores. ¿El motivo? No es otro más que la obsesión por la circularidad con la que he crecido desde la infancia a través de la música, los libros y las películas con las que crecí. Es la necesidad de que toda publicación tenga un buen desenlace, o una conclusión que cierre con cierto pulido las cuestiones abiertas en un principio.El círculo de la vida La búsqueda de la sensación que se obtiene al rellenar el último hueco de un puzzle de diez mil piezas. Ese momento en que se remata aquello por lo que habíamos comenzado la faena… ese instante que, al igual que al llegar el orgasmo, te hace exclamar: ¡Siii! Esa búsqueda incesante por darle un sentido prediseñado a la vida, por descubrir qué es aquello que debemos hacer y en qué momento para poder concluirla como el último capítulo de una buena serie. Es la resistencia antinatural a la que nos abandonamos para poder seguir moviéndonos con seguridad en nuestra zona de confort y así evitar asumir riesgos.

Pero la vida no es ningún círculo, y mucho menos podemos prediseñarla. La vida es un devenir, y va tomando forma por sí misma (aunque con nuestra ayuda, por supuesto). Cada vida, cada historia, cada día, cada momento, cada publicación… desde que dan comienzo van transcurriendo sin más, incluso aunque decidamos no intervenir de ninguna forma. Cada una de ellas va adoptando formas únicas, algunas veces más predecibles y otras, de vez en cuando, excepcionales. Y nuestras posibilidades para poder intervenir en nuestra propia vida, en cada una de nuestras historias, en cada nuevo día, en cada instante, o en cada escrito, se pueden reducir a dos:

  • tratar de encerrarlas en una esfera, con un único sentido muy concreto, que puede ser o no brillante,
  • o ayudarles a expandirse tratando de extraer de ellas algún significado o aportando ciertos matices que puedan armonizar más o menos las formas que van adoptando por sí mismas al interactuar con lo impredecible de nuestro entorno.

Romper las cadenasNo voy a realizar ninguna comparativa entre estas dos formas de afrontar la existencia, pero sí es cierto que uno de los motivos por los que decidí dar vida a este espacio fue para indagar sobre todas aquellas cuestiones que limitaran nuestro desarrollo y nuestra realización como personas (desde la perspectiva del activismo), y abrir a la red las consecuentes reflexiones para generar un conocimiento compartido acerca de ellas. Con lo cual, flaco favor le estaría haciendo a este espacio si trato en cada publicación de encorsetarlo con el objetivo de darle una bonita forma esférica. Bonita, pero rematada, conclusa, encerrada, cercenada, amputada, aplastada, enterrada y muerta…

Y, en esta era que nos ha tocado vivir, como dice Juanjo: “Un libro no puede ser un producto final. Ya no“. Así que toca ser coherentes y llevar a la práctica lo que en un principio sólo fue teoría. Quiero saber hasta dónde puede llegar, qué forma podrá tomar, y por supuesto quiero conocer todo lo que me puedan aportar vuestros comentarios, así como la interacción con otros espacios. Este blog no es sólo mío, post_its-1024x544y ya no sólo porque todos sus contenidos sean de dominio público, sino también porque se irá construyendo con todas las aportaciones, vengan éstas de donde vengan.

Así que, a modo de aviso, iré dando salida estos días siguientes a los borradores que tengo desperdigados como piezas de lego por el suelo. Con que tengan una mínima estructura, será suficiente. A esas estructuras ya le iremos añadiendo piezas más adelante. Seguramente no serán tan bonitas, ni tan esféricas, pero serán libres.