¡Feliz Falsedad… para las personas que puedan, claro!

(Pero feliz al fin y al cabo).

Feliz FalsedadSi de verdad deseo algo en esta Navidad es que las personas que la estén disfrutando sean conscientes de que su felicidad no se la trae ninguna fuerza mágica y misteriosa que flota por el ambiente. Que no la trae tampoco la promesa de recibir muchos regalos, ni la abundancia que rebosa en nuestras mesas, ni el hecho de que la tierra casi haya dado una vuelta completa al sol tomando como referencia un punto concreto y esté a punto de comenzar a dar una vuelta más… no. Todo eso no forma más que una manta de apariencia que por sí misma no tiene la capacidad de imbuirnos, bajo su cobijo, de felicidad navideña.

Esa felicidad es obra y mérito únicamente nuestro, y el día que entendamos que somos nosotros quienes creamos y proyectamos ese ambiente mágico y misterioso, que somos nosotros quienes voluntariamente pensamos obsequios útiles para las personas con las que convivimos, que somos nosotros quienes con cariño elaboramos comidas para compartir con familiares y amigos, no sin antes esforzarnos en buscar momentos para el reencuentro, y que somos nosotros quienes imaginamos ciclos y los utilizamos para hacer una retrospectiva de lo que han sido y lo que nos gustaría que fuesen los ciclos siguientes… ese día habremos sido plenamente conscientes de que esa felicidad que parece visitarnos cada año en estas fechas realmente podemos revivirla en cualquier otro momento con múltiples apariencias diferentes, porque en última instancia es creación nuestra. Basta con empezar a creer en nuestras propias capacidades como personas imaginativas y creativas, ponerlas en práctica y compartirlas en cualquier momento. Por supuesto también en los malos momentos, pues no hay felicidad sin aceptación del sufrimiento y el dolor que la vida trae consigo. Ese es mi deseo para todas las personas que puedan llegar a sentir eso que llaman “una feliz navidad”.

El dolor y el sufrimiento, por supuesto, no es ajeno tampoco para muchos en estas fechas, por mucho que el manto de apariencia con el que algunos cubren la Navidad se empeñe en ocultar. Y, en este sentido, lanzo otro deseo que dedico a aquellas personas que impiden que otras puedan ser felices. A todos esos politicos, banqueros, filofascistas, y a toda esa panda de miserables malnacidos que no hacen otra cosa que forzar a la gente a concentrar todos sus recursos y todas sus capacidades tan sólo para poder sobrevivir, para poder tener una casa, para poder llevarse algo de comida a la boca, o para expresar sus ideas sin que nadie tenga que venir a aporrearle solo por ello, en lugar de permitirles dedicarse a poder desarrollarse como personas libres… a toda esa basura, sólo puedo desearles una agonía lenta y dolorosa, a poder ser a manos de las que ahora son sus propias víctimas.

Que conste que todo esto lo digo imbuido por el más generoso y sincero espíritu navideño.