atentados_ParisSi hay algo que están evidenciando los brutales atentados ocurridos estos últimos años en el mundo occidental, es la enorme indefensión en la que vivimos sumidas las poblaciones modernas. Cuando alguien decide hacer daño a una población civil cualquiera, en la práctica dicha población se divide arbitrariamente en víctimas, que son las personas que sufren daños y pérdidas de forma directa; o en potenciales víctimas, conciudadanos y personas que de alguna forma se sienten cercanas o relativamente identificadas por cercanía con las víctimas, y cuya máxima capacidad de respuesta se limita a mostrar solidaridad con las víctimas. Esta solidaridad en muy pocos casos se expresará de forma efectiva con apoyo y atención directos, y mayoritariamente, como ya estamos siendo testigos estos días, se manifestará mediante algún tipo de demostración simbólica. Pero hay algo que sí comparten en común tanto las víctimas como las potenciales víctimas y que, al final, es lo que se queda: un sentimiento generalizado de absoluta indefensión y de miedo.

Y no es de extrañar que éste sea el sentimiento más extendido, ya que toda la capacidad de defensa de la población civil ante cualquier tipo de ataque es competencia exclusiva de las fuerzas de seguridad y de los hombres de estado. Sólo el estado puede decidir y actuar al respecto. Pero, a tenor de la evolución que hemos podido observar en materia de defensa y antiterrorismo en los últimos años, está quedando suficientemente claro que, por más protocolos de seguridad que se implementen, por más control en las fronteras que se lleven a cabo, y por más especialización de las fuerzas especiales y militares que se implementen, los estados siguen siendo incapaces de evitar que sucedan ataques de esta magnitud. poblacion_huyendo Nos prometen respuestas contundentes contra los responsables de los ataques, así como diversas ayudas y consolaciones para las personas que han sufrido pérdidas irreparables. Nos piden, por todo esto, que confiemos nuevamente nuestra seguridad en ellos, cediendo incluso alguna más de nuestras libertades si fuera necesario. Pero la verdad es que no están siendo capaces de impedir que estos ataques y pérdidas sigan sucediendo. Y una vez que suceden nos encontramos completamente vendidos, limitados como mucho a tratar de huir, ya que defendernos a nosotros mismos no es una de las facultades que nos competen y, por tanto, ni se nos ha enseñado. Lo que nos están pidiendo esos hombres poderosos, militares y jefes de estado que se codean en las altas esferas, que tienen otros intereses diferentes a los nuestros y que ni siquiera saben lo que es vivir nuestras vidas, nuestro día a día, es que les dejemos librar sólo a ellos una batalla cuyas pérdidas serán únicamente nuestras, nunca suyas. Yo no sé a vosotros, pero eso a mí no me da la más mínima confianza ni sensación de seguridad alguna.

Un blanco fácil.

Como consecuencia de toda esta constante cesión sobre cuestiones tan sensibles y de tanta importancia como es nuestra propia seguridad, nos estamos convirtiendo en poblaciones completamente despreocupadas de sí mismas. Como gacelas completamente ajenas a la sombra del cazador que acecha tras los arbustos. Un blanco demasiado fácil.manipulacion_masas Además, ya advertimos cuando ocurrió la tragedia en Charlie Hebdo sobre el peligro de ser manipulados individual y masivamente a través de discursos nacionalistas, religiosos, fundamentalistas, u otras visiones sesgadas, que nos hacen caer con una facilidad tremenda bajo el control de quienes dominan dichos discursos. Con lo que, al final, acabamos siendo un blanco fácil por partida doble, tanto para el cazador como para el que dice protegernos. Y es que cada vez que continuamos delegando la defensa de nuestros propios intereses, perdemos más la capacidad de analizar y pensar sobre cuáles son esos mismos intereses y cómo habríamos de procurarlos o protegerlos. Definitivamente, hemos perdido el control de nuestras vidas.

Por esto, es fácil preveer que se avecina un auge si cabe aún mayor de los distintos nacionalismos y fundamentalismos religiosos, que no harán sino confundir y alienar aún más a las ya de por sí aturdidas e indefensas poblaciones.Do_not_pray_for_paris Como ejemplo, podemos observar cómo, a pocas horas de cada atentado, se escuchan siempre cientos de miles de voces pidiendo rezar por la ciudad objetivo del ataque. Esto es, ante un ataque cometido por motivos religiosos, se reacciona dejándose llevar por otras convocatorias y llamamientos de carácter igualmente religioso. Además, se hacen siempre los llamamientos pidiendo rezar por una ciudad o un país, es decir, por un concepto territorial e identitario que no deja de ser abstracto. Ya ni siquiera nos sentimos identificados en primer lugar por el mismo ser humano, o el significado humanista de la tragedia, sino antes bien por esas otras ideas nacionalistas (como parís, francia, inglaterra, manchester, occidente…) que son las que van a utilizar personas poderosas para continuar controlando nuestras vidas.

Otras de las reacciones incongruentes que se dan como consecuencia de esta alienación a la que se ven sometidas las poblaciones, son sucesos como el incendio provocado en el campo de refugiados de Calais, o el notable aumento de agresiones hacia refugiados en paises como Alemania. Además de la inutilidad de estas reacciones, que nada solucionan sino más bien agravan un clima de tensión e incubación de futuras violencias, los atentados no son consecuencia de los refugiados, ya que la libertad de movimiento de los terroristas apunta a que éstos tenían todos los papeles en regla y eran ciudadanos de pleno derecho.Buenos_y_malos_con_armas Si hay algo que cuestionarse ante estos sucesos es para qué ha servido todo ese aumento de control tan centralizado que durante años vienen llevando a cabo los países occidentales. En la práctica, cuantas más reglas centralizadas existan más definida será la guía que habrán de seguir quienes se infiltren con intenciones perversas, mayor será la confianza que ganen a ojos de la administración y, por tanto, mayor acceso tendrán a objetivos sensibles. Incluso tratándose de alguien irregular, cabría preguntarnos: ¿impide realmente la prohibición de armas que algún fanático irrumpa en cualquier lugar con la firme intención de cometer una masacre? Lo que se limita realmente con dichas regulaciones es la capacidad de defensa de quien no tiene intención de agredir a nadie.

Estamos perdiendo la humanidad.

Así pues, para prescindir de estos discursos generalistas y de las peligrosas consecuencias que hemos visto que acarrean, decimos que toda esta serie de atentados ocurridos en distintas ciudades europeas son atentados contra personas, exactamente iguales que los que se vienen llevando a cabo en otras partes del mundo, y que parecen no interesarnos tanto, como en Turquía, Kurdistán, Líbano, Palestina, Israel, Oriente Medio, Nigeria, Afganistán, etc, y que se han llevado a decenas de miles de vidas en sólo un año. No hay fronteras, ni identidades, ni religiones, cuando ocurre una masacre y una matanza indiscriminada de personas que viven su vida sin participar activamente en una guerra.zapatillas-flores-lugar-del-cruel-atentado-vivido-ankara-pasado-sabado-1444645090826 La pérdida son las vidas humanas por motivo de la violencia. Esa es la pérdida que muchos lloramos: no sólo por las víctimas de los atentados de Manchester, sino por las muchas otras que ocurren en diversas partes del mundo. Y es por eso que no condenamos sólo los decesos y las pérdidas causadas por el terrorismo yihadista, o de grupos armados deslocalizados, sino que también condenamos los ataques sobre poblaciones civiles de manos de fuerzas militares occidentales. La misma pérdida de vidas humanas lloramos por los atentados cometidos en cualquier ciudad occidental reivindicados por el Estado Islámico, como las que lloramos cuando un bombardeo dirigido por la OTAN destruyó el hospital de Kunduz, gestionado por Médicos Sin Fronteras, así como cualquier otro tipo intervención militar o armada sobre población civil. Lo que hace diabólico al terrorismo no es el motivo por el cual se asesina a personas inocentes, sino el mismo hecho de segar vidas ya sea por los motivos fundamentalistas del Estado Islámico o por los intereses geoestratégicos de la OTAN. Son todos ataques contra la vida humana, y ante los cuales las poblaciones civiles nos encontramos cada vez más indefensas.

OTAN

Como decíamos más arriba, lo que subyace tras esta indefensión es que nuestra propia protección y el control de nuestro entorno dejó hace mucho tiempo de ser competencia nuestra por la fuerza y, como resultado, dejó también de preocuparnos. Tanto estos terribles sucesos, como las reacciones que observamos como consecuencia, lo único que evidencian es que hemos perdido por completo la capacidad de preocuparnos por lo nuestro, de decidir cómo defendernos, cómo identificarnos o cómo relacionarnos de forma segura para nosotros mismos; así como hemos perdido también toda capacidad de análisis y de control de nuestro territorio vital, para aprender y saber cómo actuar en consecuencia ante cada suceso. La raiz de nuestra indefensión es que estamos a merced de las decisiones de otras personas. A merced de terroristas de uno y otro flanco, a merced de quienes nos golpean pero también de quienes dicen cómo deberán de protegernos, nos parezca bien o no. Y nos seguimos dejando…

Yo no soy Manchester, ni París, ni Europa…

Por todo lo expuesto, yo no soy Paris, ni soy Manchester, ni soy Francia, ni Inglaterra, ni siquiera soy Occidente, ni soy una u otra religión… lo que soy es un ser humano, como cada uno de vosotros, estéis dónde estéis. Y como ser humano la lucha a librar no será por preservar ninguna de estas ideas abstractas, sino que será una lucha contra la indefensión a la que nos encontramos sometidos, una lucha constructiva por recuperar el control de nuestras vidas, y dejar de vivir a merced de intereses bélicos, religiosos o terroristas.Apoyo_mutuo Eso es lo único que somos, desde que nacemos: seres humanos. Seres humanos capaces de construir nuestras propias vidas, de relacionarnos y de pactar normas y acuerdos entre nosotros. En definitiva, personas capaces de desarrollar la máxima autonomía posible, tanto individualmente como en comunidad. Y defender nuestra autonomía, que es nuestra propia esencia natural como seres humanos que somos, tan sólo depende de ti, de cada persona. Es lo único que nadie podrá construir, ni decidir, ni definir en tu lugar. Iniciar el camino para recuperar nuestra esencia humana, desarrollar nuestro potencial y nuestra propia vía de desarrollo y subsistencia, sólo está en tus manos. El reloj de nuestra vida, y de la historia, siguen su curso, imparables. Lo que hagas a partir de este, o de cualquier otro, momento con tu propia vida, es tu decisión. Tu responsabilidad. Y será lo único que te defina.