Charlie Hebdo Atentados Libertad de ExpresiónTras cualquier ataque contra la libertad de expresión, y más aún cuando para ello se atenta contra la vida de personas, suele ocurrir que tendemos a posicionarnos. Y para facilitarnos tales posicionamientos ocurre que estos días, sobre todo desde los grandes medios de comunicación, estamos escuchando debatir mucho sobre islamofobia, yihadismo, europeismo, occidentalismo, racismo, valores nacionales, fascismo, e incluso sobre atentados de falsa bandera. Me arriesgo a afirmar que para cualquier persona mínimamente civilizada, entre las que me incluyo, es unánime la condena de cualquier asesinato de civiles como los perpetrados esta semana en París. Pero a partir de tal condena, ojo: mucho cuidado con posicionarnos. Una vez que te identificas con un supuesto bando, tu juicio queda a merced con mucha mayor probabilidad de quienes se arroguen la representación (moral, intelectual, jerárquica, etc.) de tal identidad. Y sus intereses seguramente no serán los mismos que los tuyos.

Charlie Hebdo Falsa Bandera IslamofobiaAdemás, corremos el riesgo de acabar apoyando actividades de personas que poco tienen que ver con nosotros. Pues suele ocurrir que podemos llegar a tener mucho más en común con algunas personas que se definan diferentes a ti, como musulmanas, cristianas, derechistas, izquierdistas, conservadoras, progresistas, anarquistas, estatistas… (y así hasta el infinito), que con personas que se identifiquen con tu misma supuesta identidad. Por ejemplo: hay muchos españoles, seguramente la mayoría, con los que personalmente no tengo nada en común y con los que no conviviría ni querría tener nada que ver en absoluto. Pero nací aquí y me obligaron a ser etiquetado con dicha identidad nacional (identidad que, por supuesto, no reconozco). Pues bien, lo mismo ocurre con personas de nuestra misma raza, o ideología, o cultura, o costumbres, o gustos, o aficiones, etc… Pensar que tan sólo por compartir ciertas características con alguien, eso nos identifica más con esa persona que con cualquier otra que tan sólo difiera con nosotras en esas únicas características, es un grave error de percepción, una falacia barata, un burdo prejuicio y una idiotez supina. Uno de los mayores enemigos de la libertad de expresión son los universalismos, y de entre ellos el más nocivo sin duda es el nacionalismo. Los nacionalismos callan nuestra voz propia para identificarla junto con muchas otras bajo una única voz, bajo una misma identidad, errónea y falsa, que puede ser cultural, religiosa, de raza, ideológica, etc.

Libertad de Expresión contra las armasAsí, tal y como estamos siendo testigos estos días, es como se llega a dar la paradoja de que, para condenar este grave ataque contra la libertad de expresión, se acaba ensalzando un ultranacionalismo como el que representa Le Pen, que al final supone de por sí una amenaza contra las libertades civiles (incluída la libertad de expresión), o cayendo en la desconfianza paranoide hacia los extranjeros que se esconde tras el llamamiento a la “vigilancia” y a la “unidad” realizado por Hollande, que fácilmente pueden desembocar en la delación y el racismo. Para evitar caer en semejantes contradicciones lo mejor es que simplifiquemos. Un ataque contra la libertad de expresión es sólo un ataque contra la libertad de expresión. Y punto. Hay muchas formas de atacar la libertad de expresión, y aunque esta semana hemos sido testigos de una de las más salvajes, como han sido los asesinatos cometidos en las instalaciones de Charlie Hebdo, podemos observar muchas otras formas de agresión de diversa intensidad, casi a diario y en nuestro entorno más cercano.

Ley Mordaza Ley Seguridad Ciudadana

Sin ir más lejos, en Españistán, es rara la semana que no detengan a alguien, lo encarcelen, amplíen su condena o le den una paliza, tan sólo por hacer un vídeo humorístico, o por hacer comentarios en twitter, o por ser anarquista, o por ser abertzale, o por denunciar hechos que impliquen a políticos, policías, carceleros, reyes, instituciones… o por protestar mucho en la calle, o simplemente por tener ciertos libros. Ahí tenemos a Alfon, o a los anarquistas de Casa Muntanya, víctimas de montajes policiales. A Noelia Cotelo, castigada por denunciar a sus agresores y violadores. A Facu, y a varias decenas de twitteros, que tan sólo han opinado o han tratado de hacer humor ante la situación de auténtico esperpento que hoy vivimos.

Libertad de ExpresiónPersonalmente no me considero ni español, ni europeo, ni occidental, ni religioso. Y no necesito de ninguna de esas etiquetas para condenar, rechazar y contestar contra cualquier atentado hacia la libertad de expresión o el derecho a la vida. Que, como derechos, no pueden ser atendidos ni concedidos, sólo pueden ser ejercidosQue sólo nosotros somos responsables de llevarlos a cabo y defenderlos, no tiene que venir nadie a condicionarlos ni regularlos ni concedernos permiso para poder ejercerlos. Y mucho menos ningún representante político, ni ningún país, ni ningún líder religioso, ni ningún líder de cualquier otra absurdez u ocurrencia. Todos esos que se arrogan la potestad suprema de defender las libertades no harán más que limitar o condicionar nuestra propia libertad tarde o temprano, en el mejor de los casos, o directamente tratarán de involucrarnos en sangrientas guerras y enfrentamientos.

Para concluir, por coherencia y debido a la cantidad de frentes desde los cuales se agrede a la libertad de expresión, es por lo que no solo condeno los atentados de París contra redactores y dibujantes, sino que aprovecho también para condenar, por idénticos motivos, la agresión constante de este país de mierda contra las libertades, cuyo Estado en nombre de la democracia me obliga a denominarme como español, y por tanto Ataques contra la Libertad de Expresióncomo miembro de la OTAN; que me exige pagar sumas considerables de dinero con el que se costean cientos de miles de desahucios de familias, de cargas policiales contra manifestantes, de prácticas oligo y monopolísticas, de expropiaciones, de recalificaciones, de corrupción y endeudamiento público; que me fuerza a sustentar a la iglesia católica y a una monarquía en nombre de las cuales se procede después al adoctrinamiento en las escuelas o al secuestro de revistas; que me obliga a mantener cárceles llenas de inocentes, de víctimas políticas e ideológicas; que me obliga a colaborar económicamente con los montajes policiales y judiciales; que me obliga a financiar guerras que asesinan a civiles en diversas partes del mundo, y que me obliga a financiar tráficos de armas bajo determinados intereses geopolíticos.

Que, en definitiva, me obliga a ser partícipe y a colaborar con quienes a diario atentan de múltiples maneras contra la libertad de expresión y contra el derecho a la vida.

Que te jodan