Son tiempos curiosos éstos en los que podemos encontrar mayor lucidez y acierto, analizando la actualidad política, en una película de dibujos animados para niños que en la mayoría de medios de comunicación especializados. Para demostrarlo, haremos hoy una breve reseña de la película de animación Rango (con un mínimo de spoilers que no añadirán nada más de lo que adelanta el propio trailer), que os pueda servir además de sugerencia para ver en este caluroso fin de semana. Una armoniosa combinación de aventuras, risas, western, búsqueda del destino y construcción de personajes, que podréis descargar haciendo click aquí.

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Rango va de un acomodado camaleón que, por accidente (lo que es habitual en su vida), se acaba perdiendo por el desierto. Obsesionado por encontrar su propio destino, pero incapaz apenas de conseguir sobrevivir, llega a un pueblo sombrío y rudo llamado Dirt. Por azar, se acaba convirtiendo en un valeroso héroe para sus habitantes. Un nuevo héroe para un pueblo que lleva años sumido en una terrible escasez generalizada, debida al acaparamiento de recursos por parte del alcalde y de sus secuaces.

Ahora bien, la llegada triunfal de Rango parece que pueda comprometer los intereses de la mafia institucionalizada, ya que éste (totalmente entregado a su nuevo papel de héroe) promete a los ciudadanos encontrar el agua desaparecida para devolvérsela a todos. Los secuaces alertan al alcalde, convencidos seriamente de la capacidad de este nuevo héroe, y preocupados por la posible amenaza que supone hacia sus sucios intereses. El alcalde, sin embargo, sonríe aliviado ya que en realidad la llegada del héroe salvador del pueblo podría resultar ser un regalo caído del cielo en favor de su mafioso entramado político. Como le dice el propio alcalde a Rango, mientras observan desde lo alto a sus conciudadanos:

“La vida aquí es dura. Muy dura. ¿Y sabes cómo consiguen sobrevivir? ¡Creyendo! Creyendo que las cosas van a mejorar. Creyendo que el agua acabará llegando. Creyendo en contra de toda evidencia que el mañana será mejor que el hoy. La gente tiene que creer en algo […]”

 ¿Adivinais qué hace entonces el alcalde con este nuevo héroe surgido del pueblo?

“[…] Las personas deben creer en algo. Y ahora creen en usted. Coja su medalla. Su destino le espera”

Efectivamente. Lo hace Sheriff. Renovando así, con la incorporación del héroe al tinglado institucional, la confianza del pueblo en el aparato político de la ley; arraigando la falsa creencia de la necesidad de alguien que se encargue de los asuntos de todos y que los administre; sometiendo a todo un pueblo a una eterna desidia alimentada por la dependencia que genera tener las esperanzas puestas en heroicos representantes, en lugar de creer en sus propias posibilidades

Jugada maestra. La mafia gana. El pueblo, esperanzado, pierde.

Ahora en serio, ¿no os suena esta historia de nada?

Rango_Welcome_to_Dirt