2510, 2016

El derecho a ser responsables

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marioneta_humanaEl único derecho que no puede ser asistido es el derecho natural a no ser gobernado. Ninguna persona nace para ser sometida por otra.

Y, aunque es cierto que existen personas (lamentablemente muchas) que voluntariamente deciden someterse y entregarse al mandato de un gobierno, si no queremos ser dirigidos por nadie no tendremos más remedio que asumir por nosotros mismos el compromiso de darle forma a nuestra propia vida.

Es por ello que sólo a través de la puesta en práctica de este derecho es como se forman personas y comunidades enteramente responsables. Pues ser responsable no consiste en cumplir normas ajenas. Cumplir las normas que dictan otras personas sin más, sólo significa ser obediente, e implica cesión de la voluntad propia. Sin embargo, ser responsable consiste en adquirir la capacidad de elaborar esas normas de convivencia, pactándolas voluntariamente con quien nos relacionemos y sin pretensión de imponerlas a terceras personas (pues en tal caso impediríamos que esas personas pudieran aprender igualmente a ser responsables).

¿Puede haber, por tanto, mayor ejercicio de responsabilidad que confiar a priori en todas las personas? Permitiéndoles así desarrollarse y relacionarse con la máxima libertad posible, en lugar de imponerles condiciones bajo la suposición de que son incapaces de ser responsables.banksy_graffiti La propia existencia de un gobierno que legisle unas normas sobre todas las demás personas, sin dejarnos tomar parte de ello, supone un acto de tremenda irresponsabilidad.

No es de extrañar, pues, que se perciba con mayor intensidad que vivamos en sociedades cada vez más vacías, que parecen marchar completamente a la deriva, y en las que la solidaridad y el interés por el bienestar ajeno brillan por su ausencia. No existe ya un compromiso real por formar parte activa en la construcción de nuestro entorno social. Y en buena parte esto es debido a que hemos dejado de sentirnos responsables de asumir esa función, ya que ha sido delegada forzosamente hacia otras instituciones que la dirigen por nosotros.

Y así nos encontramos hoy en día, sin poder tomar decisiones en nuestras propias ciudades, sin poder aportar, ni participar, ni aprender de nuestros aciertos ni de nuestros errores como sociedad, sin […]

404, 2015

Tú también eres anarquista ¡Y lo sabes!

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Peligrosos Anarquistas

SI te gusta reunirte con familia, amistades o compañeros, y lo hacéis siempre que podéis…

SI organizáis actividades para hacer juntos y decidís entre todos, a vuestra manera, la forma en que hacéis vuestros planes…

SI pactáis reglas propias para jugar a juegos, porque así os parece más entretenido y divertido…

SI tratáis de respetar la forma de ser de cada uno y comprendéis y disfrutáis de vuestras peculiaridades…

SI os ayudáis siempre que podéis los unos a los otros, y cuando uno precisa especialmente de ayuda tratáis el resto de ofrecerle todo el apoyo posible…

SI hacéis todo eso libremente, porque vosotros funcionáis así desde siempre (y precisamente por eso sois compañeros, amigos, o familia)…

SI, en términos generales, crees que las personas somos capaces de organizarnos sin necesidad de que alguien que ni siquiera nos conozca nos diga cómo tenemos que hacer las cosas…

SI, además, te disgusta cuando alguien de fuera te dice cómo tenéis que hacer vuestras cosas, lo que tenéis que hacer, a donde tenéis que ir, si está bien o mal lo que hacéis, o que trate de condicionaros de cualquier otra manera…

SI, en términos generales, tampoco soportas ver cómo algunas personas tratan de imponer su voluntad, por la fuerza, por encima de otras personas…

ENTONCES… es muy probable que, aún sin saberlo, seas anarquista.

SI entiendes que todas estas condiciones enumeradas son necesarias para que exista una comunidad de personas mínimamente cohesionada, ya sea de amigos o de familia…

Y SI crees que cuando tratan de forzarte a convivir con otras personas, u os imponen la forma en que tendríais que relacionaros, no sería posible una cohesión estable ni unas relaciones sanas…

ENTONCES… amigo, es que practicas el anarquismo en facetas tan importantes de tu vida como lo es la amistad o la familia.

POR QUE precisamente todo eso es lo que hacen los anarquistas, ni más ni menos, en todas las facetas de su vida: tratar de organizarse por sí mismos, con sus propios medios, y sin imponer nada a nadie.

¿O qué te pensabas?

#YoTambienSoyAnarquista

2303, 2015

Cuando la dignidad se marcha

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En la noche del 21 de Marzo, tras “las Marchas por la Dignidad” (que, como antaño, recorrieron Madrid de punta a punta), a quienes les pegaron las palizas, a quienes acorralaron y golpearon brutalmente con odio y ensañamiento, a quienes rompieron sus cuerpos, fue a nuestros hijos. Fue a ellos, a los que dejaron ahí tendidos y magullados en el suelo, a los nuestros. Ellos, pisoteados y abandonados como deshechos en un callejón, no son más que la juventud que viene detrás de cada uno de nosotros. La juventud que quedó cuando la dignidad adulta ya se había marchado.

Brutalidad Policial 21M
Y es que no hay dignidad en quien mira hacia otro lado mientras esto sucede, ni tampoco en quien lo acepta con normalidad, ni en quien no se siente identificado y profundamente dolido. No hay dignidad en quien trata de justificar estas agresiones, ni tampoco la hay en quien ve en nuestros jóvenes una clase diferente o unos simples alborotadores incívicos a los que dejar indefensos.

No hay dignidad en quien culpa a nuestros jóvenes, justificando su tortura. No hay dignidad en quien no entiende que son las personas que vienen detrás nuestro, a quienes les estamos dejando el mundo a nuestro paso tal y como se lo dejamos. No hay dignidad en ninguna de las personas que piensen así, por mucho que antes hubieran marchado con la cabeza bien alta por las calles de Madrid bajo una bandera cualquiera.

2111, 2014

Soñar despiertos

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Nunca he conseguido dormir regulado según los ciclos circadianos con los que funciona la mayor parte de las personas. Esto me ha hecho ir siempre a remolque, tratando de adaptarme a unos ritmos y unos horarios que no coinciden con mis ritmos biológicos. Don Quijote y los Molinos de VientoLo cual se ha acabado traduciendo, entre otras cosas, en una disminución notable de mis horas de descanso nocturno. Y, no se si será por eso, que tengo una gran facilidad para soñar despierto. Me gusta mucho esa expresión ya que, aunque se suele asociar al ensimismamiento y la evasión de la realidad, para mí es al contrario: es una forma de trasladar un poco del mundo de los sueños a la realidad, del cielo a lo terrenal, de lo mágico e imposible al día a día indefectible. Soñar despierto vendría a ser como la conexión inicial entre lo ideal y lo pragmático. ¿Y qué puede tener de especial conectar ambos mundos como para dedicarle esta pequeña reflexión?

Entendiendo el idealismo (el cielo) como la capacidad de imaginar, de soñar, de proyectar o de desear un estado interno o externo que aún no existe; y entendiendo el pragmatismo (la tierra) como la capacidad de hacer, de construir, de practicar o de materializar nuestro entorno de forma funcional; podríamos decir, esbozando cierta alegoría poética, que:

  • El idealismo sin pragmatismo se evapora como una nube. Precisa de la acción de la lluvia para conectar con la tierra y permitir así que la vida germine.
  • Del mismo modo, el pragmatismo sin idealismo se convierte en tierra yerma. Precisa de nubes que proyecten algo de lluvia sobre la tierra para que ésta sea fértil.
  • Pero, una vez que idealismo y pragmatismo coinciden, no existe tierra, ni asfalto, lo suficientemente árida, o inquebrantable, que impida que quien se lo proponga consiga abrirse camino.

Flores en el Asfalto

1811, 2014

De realismos y utopías

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Dada una situación como la que vivimos, en exceso estricta y rígida, incapaz de adaptarse a un entorno cada vez más líquido y cambiante, e incapaz de asegurarnos una mínima ni una digna supervivencia, es lógico que se extienda entre la población el inconformismo.Flor en el Desierto Es lógico que nos resistamos a aceptar una moral, unas normas y unas formas de vivir caducas y profundamente desadaptativas como las que hoy se nos fuerza a aceptar. Es por ello que cada vez hay más personas y colectivos a nuestro alrededor que están cambiando de forma decidida sus formas de entenderse, de desarrollarse y de relacionarse.

Otras personas, sin embargo, se aferran como lapas a las viejas y caducas instituciones que ya se han demostrado absolutamente incapaces de gestionarnos. Pensarán, supongo, que a través de esas herramientas obsoletas serán capaces de afrontar un futuro incierto que no será, seguramente, como ninguno imaginamos. De la misma forma que hace veinte años tampoco nos imaginábamos estar relacionándonos (comunicándonos, aprendiendo, comerciando…) como lo hacemos hoy en día. Éstas personas, que tratan de abordar el futuro con las armas del pasado, son las personas reaccionarias.

John Ronald Reuel TolkienAunque no es del todo cierto que en el pasado ninguna persona pudiera imaginar este presente. Sí lo hicieron, de alguna forma, aquellas que han ido introduciendo todos los cambios que hoy estamos viviendo. Aquellas personas que abandonaron desfasadas lógicas para imaginar nuevas formas de hacer. Aquellas que no tuvieron miedo de asomarse al vacío que lo antiguo ya no era capaz de afrontar. Aquellas que sabiendo leer las necesidades de su entorno, han adaptado los recursos y creado las herramientas requeridas para atenderlas. A estas personas llamémoslas transformadoras.

Hay un tercer grupo, y es el de las personas que sencillamente van a la deriva. Que se dejan llevar tratando de encajar sin más a lo que ya hay, haya lo que haya, venga lo que venga. Personas que juegan con la baza de adaptarse al ambiente y mimetizarse lo máximo posible como estrategia de supervivencia, sin importarles críticamente la deriva sociopolítica. Estas personas, aún siendo capaces de adquirir una gran resiliencia, al no participar ni pretender asumir las riendas de los procesos de cambio, las llamaremos sencillamente dependientes.

ReaccionarioDe entre estas tres opciones de encarar […]

1611, 2014

Que nadie decida por ti

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Si Derechos o Concesionesel cumplimiento de tus derechos depende de la decisión de otra persona, o institución, entonces dejan de ser derechos para pasar a ser meras concesiones.

Nos educaron haciéndonos creer que existe un Estado y una Justicia que velan por nuestros derechos, y que sólo a través de ellos es como podrían garantizarse. Sin embargo, cada vez hay más pobreza, más abusos, más explotación, más gente durmiendo en la calle y más represión, mientras que al otro lado de la estructura social son los privilegios los que se mantienen protegidos por las fuerzas del orden. De su orden, por supuesto. Un orden que sólo se puede mantener, paradójicamente, haciéndose valer del uso de la coacción y de la fuerza. Esto es, un orden violento.

¿Aún no ves la mentira? No existen tales derechos, no existe tal justicia, ni existe tal orden. Al menos, no existen tal y como nos lo contaron. No a nuestro auténtico servicio. Y mientras continuemos esperando a que sean otras personas quienes traten de concedernos unos u otros derechos, continuaremos siendo simples marionetas. Eternos dependientes.

Filosoraptor anarquistaSólo nosotros podemos definir nuestros derechos, para que sean considerados como tales, y sólo nosotros podemos protegerlos. Cuestionando toda autoridad, sea ésta explícita o tácita. Rompiendo nuestra dependencia ante cualquiera que se arrogue la potestad y sapiencia inequívoca de representar nuestros derechos. Hablando, reflexionando y actuando sobre cualquier cosa que sea de nuestro interés o en la que estemos involucrados, en nuestras relaciones personales, en nuestros trabajos, en nuestros barrios, en nuestros negocios… y sin olvidar que no estamos solos. Que podemos pactar normas y respetar acuerdos entre nosotros. Que podemos también comerciar, compartir y construir espacios, productos y servicios sin necesidad de que nadie nos diga cómo hacerlo. Que somos, al fin y al cabo, quienes movemos el mundo. Nuestro mundo.

Como decía Tyler Durden: “Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos […]”, pero “no sois vuestra cuenta corriente. No sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera. No sois vuestros pantalones. Sois la […]