Si Derechos o Concesionesel cumplimiento de tus derechos depende de la decisión de otra persona, agrupación o institución, entonces dejan de ser derechos para pasar a ser meras concesiones.

Nos educaron haciéndonos creer que existe un Estado y una Justicia que velan por nuestros derechos, y que sólo a través de ellos es como podrían garantizarse. Sin embargo, cada vez hay más pobreza, más abusos, más explotación, más gente durmiendo en la calle y más represión, mientras que al otro lado de la estructura social los privilegios se mantienen protegidos por las fuerzas del orden. De su orden, por supuesto. Un orden que sólo se puede mantener, paradójicamente, haciéndose valer del uso de la coacción y de la fuerza. Un orden violento.

¿Aún no ves la mentira? No existen tales derechos, no existe tal justicia, ni existe tal orden. Y mientras continuemos esperando a que sean otras personas quienes traten de concedernos unos u otros derechos, continuaremos siendo esclavos. Eternos dependientes.

Filosoraptor anarquistaSólo nosotros podemos definir nuestros derechos y protegerlos. Cuestionando toda autoridad, sea ésta explícita o tácita. Rompiendo nuestra dependencia ante cualquiera que se arrogue la potestad y sapiencia inequívoca de representar nuestros derechos. Hablando, reflexionando y actuando sobre cualquier cosa que sea de nuestro interés o en la que estemos involucrados, en nuestras relaciones personales, en nuestros trabajos, en nuestros barrios, en nuestros negocios… y sin olvidar que no estamos solos. Que podemos pactar normas y respetar acuerdos entre nosotros mismos. Que podemos también comerciar, compartir y construir productos, espacios y servicios sin necesidad de que nadie nos diga cómo hacerlo. Que somos, al fin y al cabo, quienes movemos el mundo. Nuestro mundo.

Como decía Tyler Durden: “Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos […]”, pero “no sois vuestra cuenta corriente. No sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera. No sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo”.

Solo nosotros conocemos nuestros problemas y solo nosotros, ayudándonos unos a otros y sin depender de nadie, podemos encontrar soluciones que beneficien a todas las partes. Es por ello que es tan importante aprender a vivir sin delegados ni representantes, excepto aquellos con los que personalmente y directamente pactemos para que gestionen algunas de nuestras actividades personales que no queramos atender, y de esa forma poder dedicar ese esfuerzo a otras cuestiones de mayor interés para nosotros.

En definitiva, esa es la esencia de la Acción Directa.

Acción Directa Anarquista